Ir al contenido principal

39 escalones (1935)


No es la primera película de aquel magistral director que fue Alfred Hichkock pero sí la génesis de un estilo con un sello muy propio: el del suspenso. Antes de esta cinta da la impresión de no haber definido su estilo de películas; humor encontramos siempre (incluso más presente en su etapa muda que el suspenso) historias de sorpresivo desenlace, y ambientes claustrofóbicos pero sin definirse hasta entonces el estilo que definiría de aquí en adelante las películas del que es considerado el maestro del suspenso.
Basada en la novela Los treinta y nueve escalones de John Buchan es la historia de un hombre que se ve involucrado en una situación no esperada; en medio de un número de variedades en un teatro se produce una refriega la que termina tan solo tras un misterioso disparo. El hombre es abrazado por una misteriosa mujer que una vez en su departamento le confía un terrible secreto el cual debe ser informado a las autoridades. Aquella noche la mujer es apuñalada y por su puesto que el hombre que es inocente debe huir pues quienes la asesinaron conocen su rostro, nombre y paradero….de ahí en adelante comienza una trama que hoy parece muy vista, pero nunca cansa de redescubrir en su fuente más notable.
Era 1935 y esta película inglesa le daría un repentino prestigio a su director; pronto vendrían nuevas cintas tanto en Inglaterra como en un futuro no tan lejano en la mismísima meca del cine (Hollywood). Es un honor tener acceso al comienzo de una leyenda, una experiencia gratificante y entretenida. Para quién sepa de cine una cinta imperdible, para quién disfrute las buenas películas, una apuesta segura y para quien no le gusten las películas, una buena excusa para arrepentirse y comenzar a comprender porque el cine de antaño hoy es tan venerado e incluso descaradamente plagiado.

Pincha el link para ver la película: http://www.youtube.com/watch?v=IieDtvlErZo

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

Mercedes Sosa interpreta Atahualpa Yupanqui

  ¡ Vaya combinación...! Las sublimes letras de Atahualpa Yupanqui y la voz, en su mejor momento, de Mercedes Sosa, que interpreta como nadie a su compatriota. Una caudal de voz dulcemente contenido con la finalidad de cantarnos una de las poesías más profundas a la vez que sencillas que el continente americano alguna vez conoció. Doce intimas composiciones que en la voz de Mercedes Sosa se tornan en una dulzura que conmueve a la vez que ínsita a las reflexiones menos esperadas. También hay espacio para las voces de los escasamente escuchados; el folclor que trasciende esas tierras que le vieron nacer. Chacareras, zambas y milongas que conmueven enlazadas a las canciones que tanto dicen en cuanto a palabras e instrumentos. Si de citar algunas de las memorables interpretaciones se trata, soy amigo de destacar Piedra y camino, Guitarra dímelo tú, Los hermanos y Duerme negrito, aunque es importante decir que escuchar el disco completo es un acto de abrazo a si mismos; un abrazo que ab...

Frases XXVIII (Umberto Eco)

 " Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Entonces eran rápidamente silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles". "El saber no es como la moneda, que se mantiene físicamente intacta incluso a través de los intercambios más infames; se parece más bien a un traje de gran hermosura, que el uso y la ostentación van desgastando". "No son las noticias las que hacen el periódico sino el periódico el que hace las noticias". "Los perdedores, como los autodidactas, tienen siempre conocimientos más vastos que los ganadores. Si quieres ganar tienes que saber una cosa sola y no perder tiempo en saberlas todas; el placer de la erudición está reservado a los perdedores. Cuanto más sabe uno, es que peor le han ido las cosas". "El diablo no es el príncipe de la materia, el diab...