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Mostrando las entradas etiquetadas como textos para compartir

La vida es una loca de remate (VII)

  P ara mí el comunismo era principalmente compartir. Ponernos de acuerdo para que a nadie le faltase lo más mínimo para vivir de manera decente. Ser tratados y sentirse humanos; por eso fue que apenas empecé a ganar un poco más de dinero, complementé mis caminatas buscando con quienes compartir aquello que llamaba condición humana. No sólo me sentaba a conversar con algunas de las mujeres y hombres que podía encontrar en la calle, me permití además invitarles a desayunar o a almorzar. Invitarles a elegir el lugar donde quisiesen comer. Ponía a disposición, por un rato, de sus deseos y preferencias el dinero que había reservado para gastar en mis propios deseos y preferencias.     De aquellos breves momentos recuerdo uno que fue el comienzo de una anécdota que se ha transformado en una constante de tiempo en tiempo. Encontré a un adolescente durmiendo en una plaza que estaba junto a una bomba de bencina de la calle Santa Rosa, en el sector donde al momento en que e...

El propósito de las moscas

  A licia dice que, en la vida, hay solo moscas y abejas. A ella le gustan mucho los adagios que tantos años atrás vienen repitiendo nuestros mayores. Ella misma no es ninguna chiquilla; es una mujer con profundas experiencias en aquello del éxito. Lee mucho y es una reconocida experta en la enseñanza de las matemáticas. Dijo: Sí tú pones una mosca en cualquier lugar... la mosca va a buscar la mierda (en realidad Alicia no quiso usar esa palabra, dejó espacio a que quienes la escuchábamos completáramos la frase por lo que también puede ser que las moscas, las dejen donde las dejen, busquen la basura) en cambio, si ponemos en cualquier lugar a una abeja; la abeja buscara siempre las flores (o un jardín; que vendría a ser lo más cercano a lo que Alicia concibe  como un lugar agradable en donde estar. La cosa con esta fábula es que yo pienso que todo y todos tenemos un propósito en la vida. Alicia es creyente...yo no; por lo que me pregunto: ¿con qué propósito cree Alicia que fue...

Celebración de Gabriela Mistral

Frases XXVIII (Umberto Eco)

 " Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Entonces eran rápidamente silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles". "El saber no es como la moneda, que se mantiene físicamente intacta incluso a través de los intercambios más infames; se parece más bien a un traje de gran hermosura, que el uso y la ostentación van desgastando". "No son las noticias las que hacen el periódico sino el periódico el que hace las noticias". "Los perdedores, como los autodidactas, tienen siempre conocimientos más vastos que los ganadores. Si quieres ganar tienes que saber una cosa sola y no perder tiempo en saberlas todas; el placer de la erudición está reservado a los perdedores. Cuanto más sabe uno, es que peor le han ido las cosas". "El diablo no es el príncipe de la materia, el diab...

Frases XXVII (Simone Weil)

"Una verdad es siempre la verdad de algo. La verdad es el esplendor de la realidad". "La destrucción del pasado es quizás el más grande de todos los delitos". "La destrucción del pasado es quizás el más grande de todos los delitos". "La palabra revolución es una palabra por la cual se mata, por la cual se muere, por la cual se envía a las masas populares a la muerte, pero que no tiene contenido alguno". "El capitalismo ha logrado la liberación de la sociedad en relación con la naturaleza. Pero esa misma sociedad ha heredado rápidamente, frente al individuo, la función opresiva que antes ejercía la naturaleza". "La existencia humana es una cosa tan frágil y expuesta a tales peligros que no puedo amar sin temblar". "Toda obra de arte tiene un autor, pero cuando es perfecta, sin embargo, tiene algo de anónima. Imita el anonimato del arte divino". "La verdadera generosidad hacia el futuro consiste en dar todo al pre...

Empezar un nuevo año

E mpezar un nuevo año; proponerse otra vez hacer bien aquellas cosas que inevitablemente hacemos mal. Celebrar sin tener del todo claro qué es lo que tenemos que celebrar. Buscar la compañía de otros sin haber, aún, aprendido a convivir con nosotros mismos. Hay quienes esperan estas fechas en las que tienen permiso para celebrar cuando podrían celebrar la alegría de estar vivos cualquier mañana en la que se propusieran empezar un nuevo año.  No todos los inicios de años son iguales. Los pueblos prehispánicos tenían otras fechas; hace treinta años la televisión tenía programas especiales en que incontables rostros fingían que esperaban la llegada del nuevo año en lujosos hoteles mientras no pocas familias, en las poblaciones, compartían aquella fiesta mirando la pantalla del televisor encendido en no pocas de las casas de las poblaciones. Este inicio de nuevo año no hay rostros en los canales de televisión, tampoco hay mucho que celebrar en las poblaciones. La gente celebra porque l...

En algo hay que creer (II y III)

II  S egún avanzaron los años y los siglos; según los hombres y las mujeres se atrevieron a pensar por sí mismos y el raciocinio develó los pobres argumentos de quienes defienden las distintas perspectivas de la fe, las religiones comenzaron a ser menos poderosas. Escribo menos porque como institución tan propia de las civilizaciones les sigue otorgando una incomprensible importancia a los dogmas.     Poco importa en qué lugar del mundo, aquellas verdades de las que presumen quienes, disfrazados de ovejas, simulando su natural agresividad, continúan determinando el libre albedrío de los otros y las otras. Otorgo que cada vez son menos aquellos que conservan la fe de sus mayores, que ante los irrefutables argumentos de la ciencia es muy difícil mantener aquello que se cree o que conviene creer, pero no puedo evitar pensar en que la fe es un pilar que, aunque momentáneamente ignorado, permanece inalterable como sustento de la condición humana. III     ...

En algo hay que creer

* C on una madre que encontró toda la fortaleza que necesitaba para salir adelante con dos hijas y un hijo, sin estudios y con una casa por pagar, en la fe hacía el Dios del que le había hablado su propia madre. Con hermanas que buscaron pertenecer, con suertes dispares, no sólo a una sino o dos o tres iglesias, sería un despropósito asegurar que me mantuve ajeno a las religiones en mi infancia.     Mi mamá nunca nos impuso sus creencias religiosas; alguna vez nos llevó a un par de iglesias para que supiéramos de los evangelios, pero nunca impuso obligación alguna con respecto a creer o a no creer.    Por otra parte, estaba nuestro medio padre; él vociferaba su ateísmo, la improbabilidad de que se alcanzara el bienestar de todos los hombres, mujeres y niños de otra manera que no fuera el comunismo. Tampoco nos impuso nada.     Tanto la una como el otro profesaban su fe para sí mismos, con miedos propios y esperanzas que nunca se cumplieron d...

Especiales hallazgos

R ecuerdo que los diarios y los noticieros de la televisión acostumbraran hacer resúmenes sobre los principales hechos ocurridos en el año cuando faltaban pocos días para terminar el año. Eso voy a hacer este último mes de este 2024 que ha venido a ser un año de "especiales hallazgos".  Comenzaremos por Emil Cioran. Escritor y filosofo rumano que vivió, murió; luego volvió a vivir y a morir entre 1911 y 1995. La muerte era una obsesión para este hombre de un humor oscuro y una oratoria clara a la vez que desesperanzada. Gran parte de su obra se publicó en francés, lo que podría llevar a confusiones (como la manera en la que algunos escriben o dicen su nombre; Émile Cioran. Sus obras, conjunto de aforismos en su mayoría, son un agridulce tratado de decepciones e ironía.  Este "provocador" no se veía así mismo ni como un filosofo ni como un escritor; sin embargo filosofaba y escribía libros a los cuales usaba como excusa para aplazar el suicidio. Contradiciéndose libr...

El problema

E l problema no está en que ahora haya tantos problemas: la falta de honradez, la mediocridad, el arribismo...el problema está en que cada vez más, vemos los problemas como algo que ocurre fuera de nosotros. La culpa la tienen los otros. Nos sentimos mal, y entonces hablamos mal. Se nos llena la cabeza y el alma de angustia, impotencia ante tanta banalidad e injusticia.      Escribimos como si en nosotros no hubiese error cuando el error más irremediable es no ser capaz de verse uno mismo claramente.     No es que desde siempre haya pensado así; también por muchos años cargué con el peso de todo aquello que tantos prefieren no cargar. Miré a los otros y me descubrí muchas veces molesto por todo cuanto no iba ni va bien. Pensaba por entonces que en el silencio se hallaba la paz, después le creí a quienes me dijeron que en la violencia estaba la solución a todos los males que aquejan a este y muchos otros pueblos. Ni la pasividad ni el encono me sirv...

Frases XXV (José Martí)

Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia, nada construyen, porque sus simientes son de odio.   La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes.   Los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen.   La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía.   Vale más un minuto de pie que una vida de rodillas.   Todo está dicho ya, pero las cosas cada vez que son sinceras son nuevas.   Los amigos exagerados son los mayores enemigos.   Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.   Sin sonrisa de mujer no hay gloria completa de hombre.   En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobr...

Madres de los días

 M aría Trinidad, cuando era niña, se esmeraba para que “pepita”, su muñeca, no sintiera el frío ni el hambre que ella sentía. La abrigaba con su chomba descolorida y le daba de comer de la sopa que, en los días de invierno, María Trinidad, cuando era niña, acostumbraba a imaginar. Herminia del Carmen se prometía a sí misma, cuando su taita le pegaba, no hacer lo mismo con sus hijas y, sin embargo, se sorprendió a sí misma demasiadas veces golpeando a quienes tanto amaba, aterrada de que las niñas repitieran los errores que ella había cometido al hacer la vida. La vida que prueba y mide hasta dónde es capaz de llegar una madre que no tiene otra que endurecerse, más que un poco, para no fallarle a las niñas ni al niño con los que se quedo a solas cuando aprendió que los cuentos de hadas no son ciertos. Cuando pudo haber elegido la muerte y eligió la vida. Marina Soledad no está para cuentos y ama con recelo porque aprendió que amar con los ojos cerrados es un injustificado peligro. ...

La sensibilidad (VIII)

  S i alguna conclusión tengo que sacar de haber conocido a tanta gente es que la extrema sensibilidad hace a algunas personas insoportables. Parecen siempre enojados, siempre alerta y agresivos para que nadie vaya a descubrir que la puerta que da acceso a sus sentimientos es una puertecita de madera muy delgada. De insoportables como esos están llenos mis más justificados sentimientos, de aquellos que si abrían la boca dejaban la grande, tan así que los menos cobardes terminaban o por hacerse sus amigos o por evitarles a como diera lugar porque eran unos intratables.     También están llenos mis recuerdos de aquella mejor llevada hipocresía que en no pocas personas es la muestra más excelsa de su buena educación; es decir, no decir nunca nada que les vaya a comprometer demasiado, esperar que otro u otra lance la primera palabra para dar su opinión, acatar mejor lo que vote la mayoría a decir de frente que no están de acuerdo, porque siempre es mejor el silencio a ...

Un regalo para compartir (16)

  N o recuerdo la razón por la cual, el 26 de enero de 2023, no subí una etiqueta con el titulo que lo venía haciendo el día de mi cumpleaños. Curioso porque el año recién pasado me deparó "sobresaltos" (tanto negativos como positivos) que en modo alguno hubiese sospechado. Pasaron cosas este 2023 que de alguna manera me posicionaron de manera distinta para este 2024. Me descubrí profundamente querido por no pocas personas, respetado y valorado más allá de lo que yo mismo valoro o respeto los actos y las palabras que ofrezco a quienes me rodean. En esta vida mía que, a partir de ahora, comienza a ofrecerme el decimo año de lo que nunca me atreví a esperar. Vida que debe ir más lenta e inevitablemente más responsable de los afectos de los que me he ido rodeando. Todavía recuerdo con profundo cariño los afectos del pasado. Personas a las que quise tanto y deje partir esperando que pudiesen ser todo lo felices que merecen ser. Todavía me quedan algunas hojas por escribir y compa...

La sensibilidad (VII)

L a idea de patria, esa con banderitas, desfiles militares, pifias en los estadios y menosprecio por los países con retraso económico no me provoca ningún tipo de orgullo.      No creo que amar a la patria consista en repetir vacíos rituales; como saludar a las estatuas o pasar marciales ante autoridades que a veces ni siquiera entienden la diferencia entre amor y conveniencia.     Yo amo la tierra, a la gente que se parece a mí, los que trabajan mucho para que su pedacito de país avance hacia la dignidad. Respeto al que les enseña a los niños y a las niñas los fatales resultados de nuestros errores cuando por venerar una idea errada de patria avasallamos a los débiles con soberbia furia.     No soy capaz de entender la diferencia entre personas trabajadoras de cualquier país, que ajenas al conveniente chovinismo de los que ensalzan a la patria como un bien común, laboran de sol a sol tratando de que a sus hijos e hijas no les falt...