L a historia de este cuadernillo que escribí es extensa y está llena de anécdotas. Intentaré contar las más significativas para no aburrir a los lectores que cuentan con poco tiempo. La idea era escribir un libro a dos voces; es decir, ser coautor de una serie de ideas que se nos iban ocurriendo en el liceo a un entrañable amigo de aquel tiempo, Juan Correa , y a quien escribe ahora estos recuerdos. Teníamos en conjunto varios textos que, si nos apegamos a la definición que de ella dan los entendidos, pertenecían a eso que vanidosamente algunos autores llaman la anti poesía. Contábamos, después de un año de escribir y ordenar papeles con un interesante montón de incoherencias; a nosotros nos gustaban, no por nada las habíamos escrito, pero había que decidir qué textos serían los que dejaríamos para la versión final de la que sería nuestra obra en conjunto. Juan, que por aquel entonces sufría agudas penas de amor y misticismos religiosos que yo nunca llegué a comprender, me dijo que no ...