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Flow (2024)

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La vida es una loca de remate (VIII)

                                 *   C uando el televisor, encendido en la pieza del lado, llamó mi atención con el boletín de último minuto que daba cuenta que Facundo Cabral había muerto asesinado en Guatemala, algo me fijó al catre que estaba en la pieza. Crucé el pasillo tratando de entender cómo era aquello de que había sido asesinado por unos sicarios. Paralizado pude constatar que aquello tenía que ser un error - no lo de la muerte, que no pocas veces habían dado al cantautor argentino por loco o por muerto – lo del asesinato por encargo; ¿Cómo podría ser explicado eso? ¿Quién mandaría a matar a quien no hacía otra cosa que hablar y cantar sobre la paz y la felicidad que debían buscar las personas? Quien iba con él en el auto baleado ofrece la respuesta. El empresario Henry Fariñas que llevaba a Facundo Cabral, y a su representante hasta el aeropuerto. Fariñas era un mafioso; un mafioso que ...

La escritura (IX)

E n los últimos años del siglo XX, pude conocer algo de ese mundo que es mucho lo que le debe a las políticas económicas que instauró la dictadura que por tantos años nos asoló. Trabajé en un centro comercial de la periferia y, a pesar o tal vez, gracias a las infinitas distracciones, escribí mi séptimo “libro”: Cuadernillos de Fin de Siglo .     Pues bien; me pregunté no pocas veces qué era todo eso que estaba presenciando; intenté equipararlo a los mundos y las gentes que había conocido antes; pero no era posible; éste era un mundo nuevo y con él; una nueva gente que ya nunca más sería llamada, ni se reconocería como pueblo.     La economía bullía, las ciudades crecían, el crédito multiplicaba los panes, las gaseosas y los electrodomésticos de cada día. Surgían nuevos espacios para la cultura enajenante de siempre, y era más fácil que nunca ser quién uno quisiera ser. Las personas que en aquellos años conocí, definitivamente nunca más serían pobr...

La sustancia (2024)

C uando terminé de ver la sustancia quedé paralizado. Los últimos minutos son "con todo". Como si la historia se hubiese contenido (y eso que durante los anteriores minutos, de los dos horas veinte que dura la película, no se está nunca realmente cómodo viéndola). Se acostumbra a decir que propuestas como ésta o las amas o las odias; lo curioso es que existan y todavía sea tan normal que las mujeres sientan que "se arruinan" en la medida que van cumpliendo años. Una versión mejorada de ti misma; como si lo que se es no pudiese ser mejor de lo que antes se fue. Demi Moore deja la piel (irónico tomando en cuenta el contexto de la película) en el personaje Elizabeth Sparkle; Margaret Qualley logra que Sue resulte irritable. Dos versiones de una misma mujer...es probable que todos tengamos, al menos dos versiones y que esas dos versiones se peleen y quien pierda siempre se uno mismo. La sustancia lo expone de manera horrendamente divertida. Puede ser que esta película, ...

Falling Slowly

 

La vida es una loca de remate (VII)

  P ara mí el comunismo era principalmente compartir. Ponernos de acuerdo para que a nadie le faltase lo más mínimo para vivir de manera decente. Ser tratados y sentirse humanos; por eso fue que apenas empecé a ganar un poco más de dinero, complementé mis caminatas buscando con quienes compartir aquello que llamaba condición humana. No sólo me sentaba a conversar con algunas de las mujeres y hombres que podía encontrar en la calle, me permití además invitarles a desayunar o a almorzar. Invitarles a elegir el lugar donde quisiesen comer. Ponía a disposición, por un rato, de sus deseos y preferencias el dinero que había reservado para gastar en mis propios deseos y preferencias.     De aquellos breves momentos recuerdo uno que fue el comienzo de una anécdota que se ha transformado en una constante de tiempo en tiempo. Encontré a un adolescente durmiendo en una plaza que estaba junto a una bomba de bencina de la calle Santa Rosa, en el sector donde al momento en que e...

La escritura (VIII)

Y o había crecido rodeado de vendedores ambulantes, obreros de la construcción e indigentes. La política, la cuestión social y el amor se vive de una manera muy distinta entre ellos. Por aquellos años Las décimas de la Negra Ester de don Roberto Parra habían adquirido una fama inesperada y en el aire de nuevo lo popular era lo que sonaba, se llevaba y hasta salía en televisión. Harto que ver tuvieron los músicos emergentes en aquel tiempo. La sensibilidad de los nuevos tiempos era la sensibilidad de los por tanto tiempo despreciados.     En ese contexto escribí versos que reunían el fraseo de muchas personas a las que había conocido. Personas que no tenían estudios, pero de quienes aprendí que el que sabe es el que se sobrepone a sus limitaciones. Me atreví a juntar sus expresiones, sus consejos y hasta las canciones que ellos cantaban en un sexto cuadernillo que me devolvía a la raíz de lo que siempre he querido ser. Lejos de aquel afán de escribir poesía con mayúscu...