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Mostrando las entradas etiquetadas como reflexiones

La vida es una loca de remate (VI)

H ay una frase lapidaria que le escuché por primera vez al cantor a lo humano y lo divino Francisco Durán en aquellas tertulias que solíamos tener junto a otros entrañables patanes en un tiempo en que café, vino, cigarrillos y grandes conversaciones eran una misma cosa. Profundizábamos aquella vez en la condición de majadería crónica en la que se sumen aquellas personas que defienden “sus verdades” incluso cuando ya se les han acabado los argumentos.     En aquellos años en que yo gozaba de un reconocimiento no menor por parte de músicos, cantores, bailarinas y otros aguerridos artistas que como Panchito Durán no buscábamos más reconocimiento que el poder ser parte de un movimiento artístico tan estimulante como anónimo. Decirnos lo que pensábamos era, además de la más fidedigna muestra de respeto, un derecho empáticamente ganado.     Al igual que la mayoría de aquellas increíbles personas que por entonces frecuentábamos, Francisco pensaba que yo era co...

La vida es una loca de remate (V)

C on Eduardo habíamos tenido bastantes conversaciones acerca de lo que debiese ser en contraste con lo que era. Yo tenía tantas preguntas como dudas con respecto a cuál debía de ser la actitud de un verdadero revolucionario en tiempos que los discursos que ayer habían justificado la acción se volvían discursos vacíos a la luz de lo corruptos que son aquellos que por medio de las distintas revoluciones han alcanzado el poder. Recuerdo lo desencajado del rostro de Eduardo, a quien de verdad llegué a considerar como a un hermano mayor, cuando le dije que de ninguna manera podría convencerme de que Fidel pasaba las penurias alimenticias que pasaban los cubanos que no pertenecían a la cúpula del partido. Porque como quiera que sea, aun arguyendo aquello de que el líder debe estar bien alimentado para poder guiar e iluminar a la patria…el hecho es que habiéndonos encontrado en una de las Fiestas de Los Abrazos celebradas por aquellos años aproveché para ilustrarle una de mis tesis.   ...

Los poderosos (III)

*     L a Biblia es el manifiesto de una organización que suele ser todavía bastante poderosa: La Iglesia Católica . A lo largo de su historia ha vendido indulgencias, ha ocultado graves delitos y ha robado lo mismo tierras como ha abusado de la confianza de tantos que se hayan muy cómodos sin cuestionar siglos de historia y manipulación.     Es cierto que a lo largo de su historia ha contado también con religiosos y religiosas que han vivido codo a codo el desamparo de los que nada tienen, pero, ellos y ellas son, con todo el respeto que se merecen, la inevitable excepción a una regla que prefiere la seda, el oro, la soberbia y la falta de vergüenza.     Quienes reinan en esta santa iglesia son muy poderosos porque se ha adueñado y han modificado un mensaje que no les pertenece. Es la más curiosa ironía que se sigan explicando así mismos a la sombra de un hombre que vistió harapos y fue perseguido, juzgado y asesinado como tanto otros ...

La vida es una loca de remate (IV)

     T erminé siendo profesor. ¿Cómo? y ¿por qué? No tengo idea. Yo que estudié cinco años para arreglar automóviles, que era y suelo ser demasiado lento al momento de usar herramientas y que alguna vez había imaginado que podía ser profesor tras otros cinco años de más estudios (esta vez por la noche porque  muchos de nosotros no podemos financiar nuestro bienestar sin trabajar). Soñando algunas veces que todavía estoy estudiando, que aún no me he titulado y que me falta tanto todavía por aprender antes de sentirme profesor de algo. Otras veces recordando que cierta vez llorando de rabia le dije a mi medio padre que no me ganaría la vida usando herramientas, impotente porque a pesar de la necesidad de aprender a usarlas, las porquerías insistían en caérseme de las manos.      Nunca fui a la universidad; quizás es por eso que el inconsciente insiste en recordarme que no estoy listo para compararme con aquellos obtuvieron un título universitario. La e...

Los poderosos (II)

T ienen una manera singular de imponérsenos los poderosos. Ellos determinan qué podemos comer, qué podemos comprar y hasta qué es lo que debemos pensar. Los poderosos son dueños de la prensa escrita y de la otra. Los medios de comunicación son el conducto más sutil que existe para la validación de la potestad de algunos hombres sobre otros hombres, sus hijos y sus mujeres. Los poderosos censuran, retocan, interpretan y regurgitan la realidad para que aquellos que se resisten a pensar por sí mismos la puedan digerir ya intencionada.     Lo peor, sin embargo, no es que ellos, los poderosos, manipulen libremente a las personas a través de los medios de comunicación que les pertenecen, sino que, lo es que aquellos que buscan ser manipulados crean que lo que se les dice es cierto porque fue dicho en la televisión o en los diarios. No son pocos los que construyen sus vidas, sus conversaciones y hasta sus convicciones según lo que le cuentan los medios de comunicación. ...

Los poderosos

H ay gente que tiene mucho poder y lo defiende principalmente propiciando la ignorancia y el miedo. “Detrás de toda gran fortuna se oculta un crimen” escribió Honore de Balzac intentando explicar a los poderosos de comienzos del siglo XIX. Lo terrible de todo esto es que, de muchas formas, la frase siga siendo hoy en día bastante cierta. Los crímenes que cometen los poderosos son sutiles y muchas veces a vista y paciencia de aquellos que debiesen velar por los intereses de quienes les han asignado pedacitos de poder en el contexto de lo que aceptamos por democracia. Esta impunidad, la comodidad con que se puede quitar del camino a aquellos que ponen en riesgo sus intereses termina cada cierto tiempo por hacer sus crímenes evidentes.     El peor error de los poderosos es su soberbia; creer que todos pueden ser comprados, que todos pueden ser amedrentados o enajenados de aquello que afecta a los más humildes o ignorantes. Están acostumbrados a pensar que el mundo que co...

La vida es una loca de remate (III)

E studié cinco años para tener algo en que ganarme la vida. Obtuve, no sin pocos esfuerzos, penas y frustraciones tener el título de Mecánico en Electricidad Automotriz. Hice la práctica durante seis meses en un taller más bien pequeño de una concurrida avenida en el barrio alto de la capital. Conocí a personas nobles y esforzadas a las que les llamaba mucho la atención que yo fuese tan lento para trabajar y tan rápido para pensar. Increíble experiencia fue aquella; ya pensaba yo que no tenemos en la vida más que cumplir con los designios de nuestro destino cuando Don Carlos, el dueño del taller, me invita a tomarme vacaciones pues el taller no daba como para pagarle a dos mecánicos (Alexis, el mecánico que estaba antes en el taller, se quedaría porque no sería muy bueno conversando, pero ni duda cabía que era un experto en el trabajo que se debía hacer).   Partí entonces, a los seis meses de haberme titulado, a engrosar las filas de los desocupados que nunca faltan en este y cu...

La vida es una loca de remate (II)

F ederico Engels era hijo de un muy importante empresario; Carlos Marx, por su filosofía de vida, pasaba y hacía pasar a su familia una que otra pellejería pero pobre no era; ambos pretendían dejar su nombre impreso en los anales de la Historia de Las Ideas como visionarios en el campo de la economía en particular y de la filosofía en general. Redactaron miles de hojas con ideas que serían interpretadas y puestas en práctica de maneras idiotas por otros, que sin ser pobres tampoco, las ampliaron, modificaron y manipularon a su entero gusto. Al igual que en la Revolución Francesa quienes tenían o se daban el tiempo para leer o pensar en estas emancipadoras ideas no eran obreros preocupados por sobrevivir, eran hombres con ambiciones pues ambicioso por obligación debe ser quien alcance aquí, allá o cualquier lugar el poder.     El costo de aquella ambición sí que la pagan los pobres o las clases menos acomodadas para contextualizar el asunto a una Historia de Las Ideas do...

El propósito de las moscas

  A licia dice que, en la vida, hay solo moscas y abejas. A ella le gustan mucho los adagios que tantos años atrás vienen repitiendo nuestros mayores. Ella misma no es ninguna chiquilla; es una mujer con profundas experiencias en aquello del éxito. Lee mucho y es una reconocida experta en la enseñanza de las matemáticas. Dijo: Sí tú pones una mosca en cualquier lugar... la mosca va a buscar la mierda (en realidad Alicia no quiso usar esa palabra, dejó espacio a que quienes la escuchábamos completáramos la frase por lo que también puede ser que las moscas, las dejen donde las dejen, busquen la basura) en cambio, si ponemos en cualquier lugar a una abeja; la abeja buscara siempre las flores (o un jardín; que vendría a ser lo más cercano a lo que Alicia concibe  como un lugar agradable en donde estar. La cosa con esta fábula es que yo pienso que todo y todos tenemos un propósito en la vida. Alicia es creyente...yo no; por lo que me pregunto: ¿con qué propósito cree Alicia que fue...

Ahora comprendo cuál era el ángel que entre nosotros pasó

N o entendí, hasta ahora, porque nunca me ha terminado de convencer la obra de Silvio Rodríguez . Hasta ahora que escuche conversar a un grupo de sus fans sobre lo caras y difíciles de conseguir que eran las entradas para sus últimos conciertos en el país de la desmemoria. Aquellos fans pertenecen a lo que se ha dado a llamar la clase media. Personas que tienen todo el derecho del mundo a comprar las entradas que les permitan entrar a los espectáculos (o puestas en escena, en casos como éste) que ellos y ellas estimen convenientes. Esa, tal vez evitable, conversación sobre el privilegio de asistir a escuchar, una vez más, al inmortal trovador como un ejercicio de presunción a la altura de como se presume el teléfono o el auto que por ventura de sus esfuerzos y de las bondades del libre mercado unos pueden tener y otras tan únicamente ambicionar. Silvio Rodríguez, sin lugar a ninguna duda, es mucho más que eso. Es la voz y el sentimiento de, al menos, cuatro generaciones. Su obra es ext...

¿Dónde está Julia Chuñil Catricura?

¿Dónde está la mujer de la tierra, la abuela, la madre... la que cuidaba las plantas y se preocupaba por sus animales?. ¿Dónde el cuerpo que no aparece, la justicia que es ciega, lenta y torpe como tantas veces? ¿Por qué los testigos que culpan a la familia son testigos encubiertos? ¿Por que los responsables de investigar no investigaron los vídeos que como no fueron pedidos ya fueron destruidos? ¿Por qué quienes defienden a la familia no pueden tener acceso a la investigación y quién declaró que el cuerpo había sido quemado no está siendo interrogado? ¿Por qué pasan estas cosas...? ¿Por qué se habla tanto y tanto de otras cosas menos importantes que ésta en los medios de comunicación? ¿Dónde está la sonrisa que ya no puede ser vista? ¿Dónde la voz que fue acallada sin dar explicación alguna? Hace más de cien días que me hago estas preguntas. Hace más de cien días que espero para ver si alguno de estos días se digna la verdad a mostrarse sin temor a los intereses económicos. Hace más d...

A propósito del paso del tiempo

    E n los últimos años he escuchado no pocas veces que el tiempo está pasando demasiado rápido; no sé si es cosa de la edad o de los cambios climáticos; lo que es un hecho es que nuestra percepción de cómo se nos va la vida, en este momento es un poco angustiante. Es un hecho que, pasado los treinta años, ya debiésemos tener definido en gran parte el cómo será el resto de nuestras vidas. A esta edad han terminado los estudios necesarios para poder ganarse la vida, es muy probable que hayamos tenido al menos  "un amor de nuestra vida"  y una cierta independencia económica y de pensamiento. Sin embargo, en muchos casos, no es así; hoy son muchas las personas que viven construyendo un futuro que nunca les llega sin embargo el tiempo no se detiene, avanza a pesar de las excusas y de las inseguridades.     Cuando éramos niños la vida parecía eterna, en la adolescencia se paralizaba el tiempo cada vez que nos enamorábamos, sin embargo, la vida adult...

Empezar un nuevo año

E mpezar un nuevo año; proponerse otra vez hacer bien aquellas cosas que inevitablemente hacemos mal. Celebrar sin tener del todo claro qué es lo que tenemos que celebrar. Buscar la compañía de otros sin haber, aún, aprendido a convivir con nosotros mismos. Hay quienes esperan estas fechas en las que tienen permiso para celebrar cuando podrían celebrar la alegría de estar vivos cualquier mañana en la que se propusieran empezar un nuevo año.  No todos los inicios de años son iguales. Los pueblos prehispánicos tenían otras fechas; hace treinta años la televisión tenía programas especiales en que incontables rostros fingían que esperaban la llegada del nuevo año en lujosos hoteles mientras no pocas familias, en las poblaciones, compartían aquella fiesta mirando la pantalla del televisor encendido en no pocas de las casas de las poblaciones. Este inicio de nuevo año no hay rostros en los canales de televisión, tampoco hay mucho que celebrar en las poblaciones. La gente celebra porque l...

En algo hay que creer (II y III)

II  S egún avanzaron los años y los siglos; según los hombres y las mujeres se atrevieron a pensar por sí mismos y el raciocinio develó los pobres argumentos de quienes defienden las distintas perspectivas de la fe, las religiones comenzaron a ser menos poderosas. Escribo menos porque como institución tan propia de las civilizaciones les sigue otorgando una incomprensible importancia a los dogmas.     Poco importa en qué lugar del mundo, aquellas verdades de las que presumen quienes, disfrazados de ovejas, simulando su natural agresividad, continúan determinando el libre albedrío de los otros y las otras. Otorgo que cada vez son menos aquellos que conservan la fe de sus mayores, que ante los irrefutables argumentos de la ciencia es muy difícil mantener aquello que se cree o que conviene creer, pero no puedo evitar pensar en que la fe es un pilar que, aunque momentáneamente ignorado, permanece inalterable como sustento de la condición humana. III     ...

En algo hay que creer

* C on una madre que encontró toda la fortaleza que necesitaba para salir adelante con dos hijas y un hijo, sin estudios y con una casa por pagar, en la fe hacía el Dios del que le había hablado su propia madre. Con hermanas que buscaron pertenecer, con suertes dispares, no sólo a una sino o dos o tres iglesias, sería un despropósito asegurar que me mantuve ajeno a las religiones en mi infancia.     Mi mamá nunca nos impuso sus creencias religiosas; alguna vez nos llevó a un par de iglesias para que supiéramos de los evangelios, pero nunca impuso obligación alguna con respecto a creer o a no creer.    Por otra parte, estaba nuestro medio padre; él vociferaba su ateísmo, la improbabilidad de que se alcanzara el bienestar de todos los hombres, mujeres y niños de otra manera que no fuera el comunismo. Tampoco nos impuso nada.     Tanto la una como el otro profesaban su fe para sí mismos, con miedos propios y esperanzas que nunca se cumplieron d...

El problema

E l problema no está en que ahora haya tantos problemas: la falta de honradez, la mediocridad, el arribismo...el problema está en que cada vez más, vemos los problemas como algo que ocurre fuera de nosotros. La culpa la tienen los otros. Nos sentimos mal, y entonces hablamos mal. Se nos llena la cabeza y el alma de angustia, impotencia ante tanta banalidad e injusticia.      Escribimos como si en nosotros no hubiese error cuando el error más irremediable es no ser capaz de verse uno mismo claramente.     No es que desde siempre haya pensado así; también por muchos años cargué con el peso de todo aquello que tantos prefieren no cargar. Miré a los otros y me descubrí muchas veces molesto por todo cuanto no iba ni va bien. Pensaba por entonces que en el silencio se hallaba la paz, después le creí a quienes me dijeron que en la violencia estaba la solución a todos los males que aquejan a este y muchos otros pueblos. Ni la pasividad ni el encono me sirv...

En momentos de crisis

E n momentos de crisis es posible contemplar lo mejor y lo peor del ser humano. Cuando las crisis son pasajeras, los actos se diluyen ahogados por lo cotidiano, lo superficial del día a día en que no resentimos la falta de luz que solemos atribuirles a los momentos de eso que llamamos normalidad. Cuando hay crisis, la que sea: económica, social o de salud, por nombrar algunas de las recientes, tememos a sucumbir, a no ser capaces de sobrellevar las duras embestidas de lo que sea que esté pasando.     He visto personas exigiendo ser respetadas más por lo que significa el trabajo que hacen que por ser personas; personas a las que se supone ya no les debiésemos tener ningún tipo de respeto por el solo hecho de formar parte de los estamentos duramente cuestionados tras la severa crisis de lo establecido mostrando que más que grises funcionarios, son más personas que aquellos que atropellan e insultan en nombre de los derechos de las personas. Este es un mundo raro; siempre lo ha...

¿Una r(e)vuelta muy grande para llegar donde mismo?

H ace   cinco años todo parecía más claro; caótico, pero claro. Claro para quienes vivimos desde siempre la historia del país desde abajo, caótico para quienes vivieron siempre en el centro y en la cima de esta lechuga hidropónica que resultó ser el país. Octubre de 2019 no debió sorprender a aquellos que vieron las señales que hace mucho rato las organizaciones de base venían dando. En los años previos fue madurando sus conceptos políticos, sociales y económicos un grupo de personas pensantes que terminaron por entender que permaneciendo en la calle jamás serían escuchados. Imagino que fue por entonces que comenzó su travesía hacía el poder; un poder que desde la calle combatían pero una vez que formaron parte de él terminó por contaminarlos. Dicen que el infierno está lleno de buenas intenciones y al parecer esas personas pensantes que combatieron el poder que terminó por cambiarlos lo tienen hoy más claro que nunca. Los medios de comunicación (perteneciéndole todavía a los mismo...