Ir al contenido principal

Homenaje a Violeta Parra


Qué mejor que hacer un homenaje a dos mujeres a la vez. Dos MUJERES así con mayúscula, dos que en este imperfecto presente son alma y conciencia a pesar de su ausencia física. El disco Homenaje a Violeta Parra de Mercedes Sosa es de aquellos que pertenecen a los que, aunque pasen los años, nos siguen diciendo tantas cosas. Apareció en 1971 y fue relevante no solo para quienes escuchan sino que también que para quienes crean. Fue en este disco que Joan Baez escuchó por primera vez Gracias a la Vida por citar un ejemplo.

Sin duda que todos conocemos del gran talento interpretativo de la gran Mercedes Sosa (a algunos aún nos duele su reciente muerte) talento que en este disco transita cómodamente por la perfección. Son tan bellas y sentidas las interpretaciones de la obra de Violeta Parra que la crítica especializada no ha dudado en catalogar este trabajo como uno de los mejores discos en la extensa discografía de la artista argentina.

Las letras de la gran Violeta Parra tienen por si mismas un valor incalculable y la voz de Mercedes Sosa contribuye a hacer del mensaje un deleite estético al alcance de cualquier mortal que no tema a delatar sus propios sentimientos. Defensa de Violeta, Me gustan los estudiantes, La lavandera son tres sorpresas para aquellos que no conozcan en profundidad la obra de Violeta Parra y las versiones de las composiciones más conocidas como Gracias a la vida y Volver a los diecisietes no hacen sino confirmarnos que estamos frente a la comunión de dos de las mujeres más bellas nacidas del multicolor paisaje de nuestro continente. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

La vida es una loca de remate

    J usto en la parte de atrás de las casas de la villa a la que habíamos llegado a vivir había un enorme peladero que, antes de ser adecuado para que los hombres de la villa pudiesen jugar fútbol, servía para que cada cierto tiempo se instalaran las carpas de los gitanos y uno que otro circo pobre.     De un circo que se instaló cierta vez trata esto que recuerdo; de su pobre espectáculo, de la gente que conocí allí y del miserable destino de los animales que eran parte del entretenimiento.     A pesar de que las entradas no eran caras, algunos de los niños y niñas no contábamos con las monedas para poder financiarla por lo que nos ofrecimos para ayudar o para llevarles agua desde nuestras casas con la finalidad de conseguir entradas de cortesía que era como le llamaba rimbombantemente el dueño del circo a dejarnos entrar por un acceso reservado a los integrantes del circo (no se imagine para nada una entrada bonita; había que levantar una c...

Mercedes Sosa interpreta Atahualpa Yupanqui

  ¡ Vaya combinación...! Las sublimes letras de Atahualpa Yupanqui y la voz, en su mejor momento, de Mercedes Sosa, que interpreta como nadie a su compatriota. Una caudal de voz dulcemente contenido con la finalidad de cantarnos una de las poesías más profundas a la vez que sencillas que el continente americano alguna vez conoció. Doce intimas composiciones que en la voz de Mercedes Sosa se tornan en una dulzura que conmueve a la vez que ínsita a las reflexiones menos esperadas. También hay espacio para las voces de los escasamente escuchados; el folclor que trasciende esas tierras que le vieron nacer. Chacareras, zambas y milongas que conmueven enlazadas a las canciones que tanto dicen en cuanto a palabras e instrumentos. Si de citar algunas de las memorables interpretaciones se trata, soy amigo de destacar Piedra y camino, Guitarra dímelo tú, Los hermanos y Duerme negrito, aunque es importante decir que escuchar el disco completo es un acto de abrazo a si mismos; un abrazo que ab...