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Morrison Hotel

No sé si a alguien más le pasará, pero siento al escuchar las canciones del grupo The Doors una libertad y una irreverencia difícil de definir (podría escribir que me transmiten como nadie que a veces nada importa en tanto tengas pasión en el cuerpo). 

Si bien es cierto el rock y sus máximos exponentes carga con el estigma de la degeneración y la experiencia de vida llevada al limite, con The Doors, puntualmente con su vocalista Jim Morrison, para mi esa impresión es más nítida que con cualquier otro grupo. En Hotel Morrison, el penúltimo álbum con su mítico vocalista, se puede encontrar todo el desenfado de la banda. Y cuando escribo desenfado me estoy refiriendo a la maravillosa capacidad de escribir poéticamente y ejecutar los instrumentos de una forma como los muchachos lo hicieron en este trabajo. 

Transitan desde el mejor blues a la balada sentimental, pasando por la ejecución del mejor Rock and roll sin perder ni un poco de su rebelde propuesta. Desenfado es lo que mejor define lo que se siente al oír temas como Roadhouse Blues, Waiting for the sun, y Peace Frog por nombrar solo algunos. Y mundos interiores se pueden descubrir con solo aspirar y divagar en los acordes de la banda y la voz de su líder en Blue Sunday, The Spy y sobre todo en Indian Summer

 Otros más conocedores y expertos en rock podrán definir los hitos de este álbum, yo que me reconozco a penas como un admirador de la música hecha desde el alma únicamente puedo escribir que pocas veces se puede sentir uno más libre que visitando el Morrison Hotel concebido por aquella banda esencial llamada The Doors.

Para ver y escuchar:

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