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Mercedes Sosa (1935-2009)


Desperté hoy a octubre con un nudo en la garganta…la voz, aquella voz tan nuestra no grabará más. Una falla hepática se la lleva, a ella que aguantó tantas penas aún más grandes. Siempre humilde y solicita para quienes se le acercaron; clara y consciente de su papel en la historia de nuestro continente.

Le llamaban “La Negra” y con cuánto cariño pronunciaban las silabas de aquel apodo todos aquellos que la conocieron.
Su voz, su incomparable estilo de interpretación, su sensibilidad no pasaron en vano por estas tierras. Su mensaje queda, queda en la gran cantidad de registros musicales que nos lega esta necesaria artista. Cualquiera de las canciones que ella interpretó es digna de ser llamada una obra mayor. No hay como explicarse aquella forma de degustar los versos escritos por otros y ofrecerlos con un aroma único, un sabor y un cuerpo que solo su voz podía darle a canciones que de cantarlas, las cantaron muchos, pero ninguno como ella.

Hasta siempre compañera, mira como al menos a mí me endulzaste las penas durante tantos años con tu sola existencia, con tu manera de ver la vida…hace poco lo dijiste: la vida nunca puede estar completa, menos lo estará ahora aunque queden los discos, los documentales y las entrevistas. Al menos queda el consuelo de imaginar que pedazo de peña tendrán en algún lugar del cielo junto a Don Atahualpa, la Violetita y tantos otros que se llevaron el cuerpo pero nos dejaron lo más grande, la voz, la voz que dice cosas importantes, la voz que nos habla de lo que existe, la voz que no callara mientras quede una injusticia que cantar.

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