Ir al contenido principal

Llueve sobre mojado

La presidenta intenta explicar cómo el poder ejecutivo hará frente a la corrupción, los problemas de la educación, la salud, la falta de trabajo, y en un lapsus de quién sabe qué dice "SOMOS OPORTUNISTAS, cuando lo que quería decir era somos optimistas. Mi hija que no le interesa para nada la política, se ríe de aquel inesperado arranque de honestidad en relación con la cualidad fundamental para dedicarse a la política en nuestro pueblo chico. 

**************************************************************************************************************************
En uno de los barrios más antiguos de nuestro pueblo chico, han comenzado extraños incendios que devoran las casas patrimoniales. Estos incendios surgen durante la noche; las causas nunca son demasiado claras...una colilla de cigarro mal apagada, un fósforo furtivo...la cosa es que como buitres vuelan alrededor de las ruinas calcinadas las compañías inmobiliarias y si el alcalde no está atento y ante de que alguien pueda reaccionar...aparecen grandes supermercados o edificios donde se amontona en departamentos de uno y dos baños a la gente bien porque a los pobres y a los inmigrantes se les sigue amontonando en los terrenos sobre los cuales nadie sobrevuela.

***********************************************************************************************************************
Las personas vienen a comprar artesanías típicas de este pueblo chico. Hay muchos lugares donde comprar. Pero es un secreto a voces que la identidad de este pueblo proviene de otros pueblos todavía más chicos. Por una porquería de dinero manufacturan millones de artesanías personas que no llegaran nunca hasta las ferias artesanales donde guardando las proporciones, solo falta que en alguna parte del bello recuerdo típico de la zona, aparezca con letras minúsculas Made in China.

***********************************************************************************************************************
Hay que ver con los noticieros; a partir de ahora hay que tenerle miedo a todo...miedo al vecino que envidia nuestros bienes, miedo al profesor que se niega a enseñar a competir, miedo al doctor que no atiende en la clínica privada, miedo a los menores de edad que no son imputables, miedo a las sinvergüenzuras de quienes nosotros mismos elegimos... y como si faltaran motivos; ahora también tenemos que tener miedo por que viene un frente de mal tiempo y parece que va ha llover mucho. 

************************************************************************************************************************
Todos los años, de preferencia en invierno, llueve mucho. Los ríos colapsan, las obras no terminadas provocan desastres, las calles se inundan, a algunas personas el barro les llega al cuello y aún menos personas acuden a quitarle el barro del cuello a quienes sufren, los supermercados se llenan de gente comprando cosas porque hay que encerrarse. Crece la delincuencia, ya no se puede confiar en nadie, los niños y los ancianos ya no encuentran la forma de respirar por culpa de la humedad, y en los canales de la televisión el recuento de los desastres alcanza las más altas sintonías del mes en curso. Por lo visto no nos está permitido  olvidar que todavía puede llover sobre mojado.    


Comentarios

Entradas populares de este blog

Felicidad o tristeza

U na persona me ha contado más de un vez que le da un poco de pudor contar que es feliz. Compartir lo bien que le van las cosas porque dice que las personas que la rodean... parece que se enojan cuando uno está bien.   Me ha dado no poco que pensar esta forma de ver el asunto. Cuando viví los lejanos años de la tristeza, nunca me planteé el influir con mi estado anímico a los otros; parecido me pasa ahora que sé a ciencia cierta que mi paz no contagia a aquellos que quieren vivir en guerra. Entonces pienso, y así se lo he manifestado a esta persona que cree que su felicidad afecta a quienes le rodean, que poco importa lo que se quiera compartir cuando no existe por parte de las personas voluntad de recibir. He sido testigo de cómo la profunda depresión de una persona es incapaz de remover en el más mínimo aspecto la necedad de quienes se obligan a ser felices porque creen que es de buena educación no andar ventilando lo que uno siente. Es decir que socialmente nos hemos a...

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

La vida es una loca de remate

    J usto en la parte de atrás de las casas de la villa a la que habíamos llegado a vivir había un enorme peladero que, antes de ser adecuado para que los hombres de la villa pudiesen jugar fútbol, servía para que cada cierto tiempo se instalaran las carpas de los gitanos y uno que otro circo pobre.     De un circo que se instaló cierta vez trata esto que recuerdo; de su pobre espectáculo, de la gente que conocí allí y del miserable destino de los animales que eran parte del entretenimiento.     A pesar de que las entradas no eran caras, algunos de los niños y niñas no contábamos con las monedas para poder financiarla por lo que nos ofrecimos para ayudar o para llevarles agua desde nuestras casas con la finalidad de conseguir entradas de cortesía que era como le llamaba rimbombantemente el dueño del circo a dejarnos entrar por un acceso reservado a los integrantes del circo (no se imagine para nada una entrada bonita; había que levantar una c...