Ir al contenido principal

Víctor Jara (1959-1969)


Muchos años de mi vida escuché las obras de Víctor Jara. Me alejé de ellas una vez que se lo apropiaron unos pocos, parecido a lo que me pasó con la obra de Pablo Neruda. Siempre me gustaron las canciones alegres de su repertorio pero, el trágico final del cantor condenó, por muchos años, al sino de lo triste a su obra. El disco doble Víctor Jara 1959-1969, que anuncia, en su bajada de titulo, que esta compilación incluye "La pala", "¿Quién Mató  a Carmecita" y otras grabaciones requisadas durante el golpe militar. se queda corta en lo que ofrece a quién tiene la oportunidad de escuchar los discos. Es un trabajo precioso desde el arte de la carátula hasta la selección de las cuarenta canciones que se incluyen. Canciones injustamente desconocidas, la mayoría de ellas, para la persona no muy interesada en el detalle de la obra de estos artistas que, para bien o para mal y dependiendo de cada cual, son parte de la historia.

Hay varias tópicos presentes en la forma en que se presentan estos discos. La búsqueda de caminos (Caminando caminando, Anduve), el amor (Palomita verte quiero, El amor es un camino que de repente aparece y Romance del enamorado y la muerte entre otras), la religiosidad popular (Doña María le ruego, Décimas por el nacimiento y Adiós mundo indigno)  y la denuncia social (La mencionada ¿Quién mató a Carmencita y Así como hoy matan negros),  en mucha menor medida. Los dos discos beben de otras grandes obras fonográficas poco conocidas de Víctor Jara. Los importantes aportes que realizó a los discos del conjunto Cuncumén y algunos trabajos con Quilapayún que profundizan en cantos innegablemente bellos a la vez que transversales. Llama mucho la atención escuchar a Víctor Jara cantando en inglés y no extraña descubrir que lo hace junto a Quilapayún en una canción de cuna (Hush a bye). La infancia es uno  de los tópicos más importes que pueden ser hallados en estas maravillosas canciones que permiten tener una visión más completa del tremendo aporte a la cultura de este ineludible interprete y cantautor chileno, de su sensibilidad artística ensombrecida no pocas veces por rencillas políticas.

Es un muy oportuno momento para oír la parte menos conocida de una de las voces más conocidas de la canción con contenido social, para emocionarse con las letras y la música que ha estado desde siempre allí, disimulada bajo tantas capas de incomprensión y desinterés. Puede ser que tras el golpe de estado se hayan requisado estas grabaciones pero el golpe militar fue hace mucho y aún estas canciones no son todo lo conocidas que debiesen ser. Pueda ser que este comentario permita alimentar la curiosidad de aquellos y aquellas que no tienen tiempo que perder sectorizándose. 

   

Comentarios

Entradas populares de este blog

Felicidad o tristeza

U na persona me ha contado más de un vez que le da un poco de pudor contar que es feliz. Compartir lo bien que le van las cosas porque dice que las personas que la rodean... parece que se enojan cuando uno está bien.   Me ha dado no poco que pensar esta forma de ver el asunto. Cuando viví los lejanos años de la tristeza, nunca me planteé el influir con mi estado anímico a los otros; parecido me pasa ahora que sé a ciencia cierta que mi paz no contagia a aquellos que quieren vivir en guerra. Entonces pienso, y así se lo he manifestado a esta persona que cree que su felicidad afecta a quienes le rodean, que poco importa lo que se quiera compartir cuando no existe por parte de las personas voluntad de recibir. He sido testigo de cómo la profunda depresión de una persona es incapaz de remover en el más mínimo aspecto la necedad de quienes se obligan a ser felices porque creen que es de buena educación no andar ventilando lo que uno siente. Es decir que socialmente nos hemos a...

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

La vida es una loca de remate

    J usto en la parte de atrás de las casas de la villa a la que habíamos llegado a vivir había un enorme peladero que, antes de ser adecuado para que los hombres de la villa pudiesen jugar fútbol, servía para que cada cierto tiempo se instalaran las carpas de los gitanos y uno que otro circo pobre.     De un circo que se instaló cierta vez trata esto que recuerdo; de su pobre espectáculo, de la gente que conocí allí y del miserable destino de los animales que eran parte del entretenimiento.     A pesar de que las entradas no eran caras, algunos de los niños y niñas no contábamos con las monedas para poder financiarla por lo que nos ofrecimos para ayudar o para llevarles agua desde nuestras casas con la finalidad de conseguir entradas de cortesía que era como le llamaba rimbombantemente el dueño del circo a dejarnos entrar por un acceso reservado a los integrantes del circo (no se imagine para nada una entrada bonita; había que levantar una c...