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8 de marzo


Amada, respetada y admirada por las culturas precolombinas, la mujer fue muchas veces la madre del universo. Los primeros habitantes de nuestro continente envolvieron sus más altos sentimientos con un manto femenino. Entonces llegaron los europeos y sus credos oxidados de machismo. Trajeron su dios hombre que le daba a la creadora el desprecio de tan solo ser costilla de su imagen y semejanza: ellos culpaban a la madre de todos los hombres del peor de los pecados y desde entonces no se habló nunca más de diosas ni de madres tierra Desde las primeras civilizaciones fue relegada a un plano inferior y hasta el día de hoy, no se les considera dignas de recibir igual trato del que recibe un hombre.
Ellas no son dignas aún de oficiar una misa ni de recibir igual salario por el mismo trabajo que realiza un hombre. Se le golpea por que es débil y se le condena porque es libre.
La mujer hoy tiene su día, y hoy en día miles de mujeres no saben de una caricia. Al doble trabajo les damos derecho. Pero olvidamos besarle las heridas que injustamente les causamos.
No basta con pensar en ellas un día de tantos días de humillación y desprecio. A cuántos les importan las lágrimas que se derraman de impotencia cuando se es mujer y se es pobre. Sentirse morir de a poco cuando los hijos pasan hambre o sienten frío. Y qué difícil salir adelante con los sueños propios, ellas siempre anteponiendo los sueños de sus seres queridos, así es desde siempre y ojala no siga siendo. Hoy es el día internacional de la mujer trabajadora, ¿pero que mujer no pasa trabajos por el solo hecho de ser mujer?, ser mujer es ser ternura, es ser dedicación y criar desde pequeñas una vocación de servicio. No piden sino lo que han ganado con su propio sudor y su dolor y lo menos que les podemos dar hoy, y no solo hoy, sino que cada día, es el orgullo de ser dignos de sus esfuerzos y darles un beso por cada pena que guarden detrás de sus silencios, darles abrazos bien grandes como para intentar siquiera abrigarles los corazones a todas aquellas que por ser madre bebieron guardar heridas profundas con la sola condición de ver felices a sus niños.

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