Ir al contenido principal

Juegos Olimpicos

Este viernes 08 del mes 08 del año 2008 (parafraseando el supersticioso afán del gobierno chino) se dio inicio a los juegos olímpicos de Beijing. Majestuosa inauguración; como era de esperar, estamos hablando de China, una quinta parte de las personas que habitan el mundo, la cuna de la disciplina y el autocontrol. Fuegos artificiales, monumentales coreografías y remembranzas del la cultura y el folclore de la nación anfitriona. No guardaba ningún interés para mí, sin embargo, como muchos, tuve que darme por involucrado. Es un evento mundial y por supuesto se me filtró en los noticieros, la prensa y las entusiasmadas acotaciones de quienes sí alucinan en estas instancias.

Creados en la antigüedad por los griegos como un canto físico a la belleza del hombre; cuerpos bellos guardando mentes bellas. Fueron polémicos por entonces, y lo han sido durante sus 112 años de existencia (los primeros juegos modernos se realizaron en Atenas en 1896) ya sea por causas políticas, sociales o culturales. Tal vez el hito al respecto lo marquen los juegos olímpicos de Berlín en 1936. un irrefutable ejemplo del criterio de estas competiciones. Se persigue y ocultan las minorias, desparecen por arte de magía los pobres, los gitanos,traficantes y mendigos de las calles. los niños que le sonríen al mundo no solo son bellos, también son amados y respetados como simbolo innegable de la pureza de espiritu que guía a los organizadores.

Al igual que con los mundiales de fútbol, en estas eventos todo es negocio; empresas multimillonarias facturando como ya es costumbre millones. Vendiendoles la mentira de que podemos competir en igualdad de condiciones con el solo fin de vender marcas que todos sienten como propias cuando la única nacionalidad que reconocen es la de los dolares. En un segundo plano naciones con delirios de grandeza disputándose una ambigua superioridad política más que física. El menosprecio por las naciones inferiores a las cuales se les invita para alimentarles el ego o simplemente para argumentar aquello de que estas son fiestas de la humanidad. Humanidad que cada vez muestra mayor carencias y que a veces adolece incluso de la satisfacción de necesidades básicas como lo son el agua y la luz eléctrica.
No es primera vez que con la banal excusa del amor a la humanidad que nos toca presenciar unos juegos olímpicos en tierras asoladas por intransigentes dictaduras. Ya había sucedido en el Moscú de 1980; o quizás en entornos claramente injustos con las demandas sociales, México 1968 por citar algo. O acaso alguién va a decirle algo al regimen chno con respecto al Tibet. (aunque ese es otro circo mediatico que no faltará el momento en que nos detengamos a irreflexionarlo).
Como ya es habitual: circo para los que quieran disfrutarlo, hoy más democrático que nunca gracias a los adelantos en las telecomunicaciones. Irreflexivos, fóbicos de la globalización y amargados varios, abstenerse. Hoy es relativamente sencillo, aunque no siempre baste con apagar el televisor

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

Mercedes Sosa interpreta Atahualpa Yupanqui

  ¡ Vaya combinación...! Las sublimes letras de Atahualpa Yupanqui y la voz, en su mejor momento, de Mercedes Sosa, que interpreta como nadie a su compatriota. Una caudal de voz dulcemente contenido con la finalidad de cantarnos una de las poesías más profundas a la vez que sencillas que el continente americano alguna vez conoció. Doce intimas composiciones que en la voz de Mercedes Sosa se tornan en una dulzura que conmueve a la vez que ínsita a las reflexiones menos esperadas. También hay espacio para las voces de los escasamente escuchados; el folclor que trasciende esas tierras que le vieron nacer. Chacareras, zambas y milongas que conmueven enlazadas a las canciones que tanto dicen en cuanto a palabras e instrumentos. Si de citar algunas de las memorables interpretaciones se trata, soy amigo de destacar Piedra y camino, Guitarra dímelo tú, Los hermanos y Duerme negrito, aunque es importante decir que escuchar el disco completo es un acto de abrazo a si mismos; un abrazo que ab...

Frases XXVIII (Umberto Eco)

 " Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Entonces eran rápidamente silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles". "El saber no es como la moneda, que se mantiene físicamente intacta incluso a través de los intercambios más infames; se parece más bien a un traje de gran hermosura, que el uso y la ostentación van desgastando". "No son las noticias las que hacen el periódico sino el periódico el que hace las noticias". "Los perdedores, como los autodidactas, tienen siempre conocimientos más vastos que los ganadores. Si quieres ganar tienes que saber una cosa sola y no perder tiempo en saberlas todas; el placer de la erudición está reservado a los perdedores. Cuanto más sabe uno, es que peor le han ido las cosas". "El diablo no es el príncipe de la materia, el diab...