Ir al contenido principal

Doña Suspiros


Doña suspiros hablaba de Dios para justificar la mayoría de sus actos y sin embargo nunca terminó de creer en si misma; tal vez por eso siempre buscó llevarse bien con todos. Era gorda, no obesa, solo gorda y constantemente hacía mofa de si misma (tal vez para anticiparse a quienes de todas formas se burlarían de ella), recuerdo además que tenía una hermosa voz y que cantaba en el coro del pueblo.

Me llamaba la atención porque suelen decir que los gorditos son alegres y aunque ella hacía lo imposible por parecerlo, se notaba mucho que no lo era. La oíamos hablar de sus penas en el almacén, quejarse de manera no demasiado evidente de las pruebas que le había enviado Dios y de lo mucho que le faltaba el dinero. Ella siempre estaba dispuesta a tomar varios trabajos a la vez y le gustaba que todos en el pueblo la viéramos cargando bolsas y bolsas de cosas que según decía eran necesarias para sus importantes deberes, pues ella sí que era una trabajadora ejemplar. Su única debilidad tal vez era servir a tantos patrones.

Nos llamaba la atención que siempre conversaba con todos, quizás sentía que eso le daba derecho para hablar a su vez de todos. Acusaba a todo aquel que no creía en sus nobles causas de perseguirla. A nosotros, los imperfectos del pueblo nos hacía pensar más que rabiar doña Suspiros. Ella solía decir que Dios y la Virgen la amaban; sin embargo nunca la vimos orgullosa de las cruces con que cargaba. Ella tenía penas que yo no tengo derecho a exponer aquí. Solíamos pensar que era una manera que tenía Dios de mantenerla conectada a la tierra. Por que si no hubiese sido así; con lo arribista que era la gordita, fijo que hubiese terminado siendo la alcaldesa de nuestro pueblo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

Mercedes Sosa interpreta Atahualpa Yupanqui

  ¡ Vaya combinación...! Las sublimes letras de Atahualpa Yupanqui y la voz, en su mejor momento, de Mercedes Sosa, que interpreta como nadie a su compatriota. Una caudal de voz dulcemente contenido con la finalidad de cantarnos una de las poesías más profundas a la vez que sencillas que el continente americano alguna vez conoció. Doce intimas composiciones que en la voz de Mercedes Sosa se tornan en una dulzura que conmueve a la vez que ínsita a las reflexiones menos esperadas. También hay espacio para las voces de los escasamente escuchados; el folclor que trasciende esas tierras que le vieron nacer. Chacareras, zambas y milongas que conmueven enlazadas a las canciones que tanto dicen en cuanto a palabras e instrumentos. Si de citar algunas de las memorables interpretaciones se trata, soy amigo de destacar Piedra y camino, Guitarra dímelo tú, Los hermanos y Duerme negrito, aunque es importante decir que escuchar el disco completo es un acto de abrazo a si mismos; un abrazo que ab...

Frases XXVIII (Umberto Eco)

 " Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Entonces eran rápidamente silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles". "El saber no es como la moneda, que se mantiene físicamente intacta incluso a través de los intercambios más infames; se parece más bien a un traje de gran hermosura, que el uso y la ostentación van desgastando". "No son las noticias las que hacen el periódico sino el periódico el que hace las noticias". "Los perdedores, como los autodidactas, tienen siempre conocimientos más vastos que los ganadores. Si quieres ganar tienes que saber una cosa sola y no perder tiempo en saberlas todas; el placer de la erudición está reservado a los perdedores. Cuanto más sabe uno, es que peor le han ido las cosas". "El diablo no es el príncipe de la materia, el diab...