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Las revoltosas (II)


En materia de pensamiento, expresión de las emociones y denuncia de las injusticias hay revoltosas que si bien muy poco estudiadas, aportaron demasiado a las conversaciones que se dan hoy en día en las sobremesas. No pocas mujeres se declaran feministas sin conocer que esta historia es tan antigua como es larga, que es preciso estudiarla, reflexionar y debatir acerca de cómo mantener sus ideas tan frescas como vigentes. La historia de nuestras revoltosas puede ser entendido a través de olas (sí, como aquellas del mar que vienen, van y vuelven a venir) cuatro las más importantes o notorias. La primera a partir de la Revolución Francesa en que se establecieron los Derechos del hombre como si las mujeres no hubieron sido dignas de tener derechos (allí hubo revoltosas bregando por ser reconocidas y aceptadas como parte activa de la revolución). Lento pero seguro, las ideas de la contraparte que permitió el lucimiento de los grandes líderes hasta mediados del siglo XIX. La segunda buscó profundizar en aquellos derechos tan esquivos para las compañeras: más y mejor educación, derecho a voto y voz en las decisiones políticas, sin olvidar que casarse no tenía por qué ser el destino natural de toda mujer. Esta etapa comprende desde aquella segunda mitad del siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX. La tercera, tal vez la más conocida, adquiere inusitado poder en los locos años sesenta de nuestro agitado siglo XX, segunda mitad profundo en mujeres pensadoras y creadoras valientes y resueltas avaladas en años de menosprecio e injusticias. De esta ola quedó más presente la individualidad de cada mujer, sus deseos y necesidades tanto en las políticas públicas como con respecto al fin de aquello de pertenecerle a los hombres. La cuarta ola es el ahora; la revalidación de las olas que fueron y las que pudiesen ser, pues este sigue siendo un mundo de hombres a pesar del activismo y su reconocimiento que es aceptado como nunca antes fue aceptado. Mucho tienen que ver la masificación de los medios de comunicación virtuales, que por cierto, también siguen siendo dirigidos en su mayoría por hombres. 




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