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Décima primera conciencia


Cuando noté que escribir funcionaba como una terapia que me permitía recuperar mi equilibrio en los malos momentos, cuando me di cuenta que escribiendo no olvidaría aquello y a aquellos que de ningún modo hubiese querido olvidar; me di cuenta que escribir en mi vida sería bastante más que un pasatiempo.

    Bien temprano tuve plena claridad de mis limitaciones literarias. Nunca he quedado verdaderamente conforme con lo que escribo, cometo errores a pesar de las exhaustivas revisiones y, aunque parezca absurdo, no puedo separar mis actos de lo que escribo. No resulta tan fácil no exponerse cuando uno escribe, intento no ser pretencioso, no obstante, me he descubierto algunas veces pretendiendo ser valorado.

    Las personas que se expresan por medio de algún tipo de arte buscan en algún minuto el reconocimiento de la gente y para la mayoría de aquella gente no resulta demasiado difícil reconocer y hasta celebrar el arte que es puesto a su alcance, el problema es que la necesidad del arte pocas veces ha sido considerada una necesidad básica, que los artistas si bien reconocidos no son valorados ni demasiado expuestos pues el verdadero arte termina casi siempre por volverse peligroso para aquellos regímenes políticos que buscan tener a sus ciudadanos bajo control.

    Noté que soy de aquellos que se estremece mucho más por aquello que ve, oye o lee que por aquello que pueda mostrar, decir o escribir. De no mediar cada cierto tiempo alguna persona que me animó a hacer públicos mis escritos, esos escritos hubiesen permanecido para siempre en los cuadernos y papeles sueltos que he ido llenando y botando con regularidad.

    Curioso me resulta hasta el día de hoy que esa persona que me alienta a seguir escribiendo no haya sido nunca parte de mis más cercanos, que no sean aquellos con quienes he pasado más tiempo quienes alimenten la vanidad de escribir. Esta constancia lejos de entristecerme me otorga un equilibrio que cualquiera que haya trascendido más allá de ser reconocido puede comprender.

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