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Memorias de Silvio Rodríguez

Las memorias de alguien conocido siempre tienen algo de interés para más de alguien; ya sea por escrito o a través de canciones como en este caso. Memorias del trovador cubano Silvio Rodríguez debe ser seguramente uno más de tantos casete de este icono de los años 80, pero para mí, son algo más que eso. 

Las canciones que nos llevan a una infancia compartida por quienes crecimos al sur del rio bravo, lo que en estas trovas llama el poeta papalotes, nosotros llamamos volantín o cometa, el viejo obrero nos recuerda a más de uno los esfuerzos de seres cercanos muchas veces por alcanzar la necesaria educación. 

También está la ansiosa adolescencia y esa declaración de amor que es Madre, en este caso refiriéndose a la revolución cubana, Canción de la nueva escuela, Fusil contra fusil (dedicada como ya todos saben a Ernesto Che Guevara) son el complemento perfecto cuando de evocar los sueños de quienes crecimos bajo dictaduras se trata. 

Están las canciones que nos plantean la reflexión a ratos tan necesaria, La oveja negra o Ríe y bosteza. Y hay más por descubrir, pero solo se puede hacer oyendo este homenaje a las querencias de una vida que se sigue viviendo.

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