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Reporte de mi semana

Son días de extraña tranquilidad. He tenido el tiempo para profundizar mi estudio de la anarquía, leer los cuentos completos de Julio Cortázar, ver cine mudo y conversar con mi hija de ocho años por bastante más tiempo del que he logrado entenderme con algunos adultos.

No sé que pasa con Dios que anda como distraido…un temblor donde menos que en ninguna parte son necesarios más castigos. Todos hablan en los noticieros de una desgracia que no hace sino develarnos una vez más un mundo que nos negamos a ver. Tal vez, el creador no esté tan distraido y de alguna forma busque mostrarnos que en vano nos quejamos de los males que nos azotan…tenemos tanto y somos tan mal agradecidos (por cierto; si alguien quiere pasar del simple lamento a algo más concreto; hay abiertas cuentas de la cruz roja en varios bancos, cada aporte por mínimo que sea es un granito de trigo).

Gritan fuera, del otro lado de mi reja dos pedazos grandes de una misma mierda. Se escupen, se desmerecen el uno al otro intentando inútilmente conquistar un voto que no les pertenece. Partidarios de uno y otro bando han intentado convencerme de que no da lo mismo quien gane…a mí me da lo mismo, puede ser que tanto circo tanta mentira, tanto buen negocio de uno y otro lado hayan afectado mi capacidad de creer en algo más complejo, no sé pensar esta semana en un mal menor. El mal para los que necesitan justicia aunque se disfrace, sigue siendo mal.

Es verdad, alguien debe gobernar y preocuparse de que las transnacionales no pierdan el interés de comprar nuestras riquezas naturales a precio ridículo; alguien debe velar por el libre comercio, asegurar el derecho de cada ciudadano a obtener su tarjeta de crédito.

Una ex amiga e innegable compañera de inquietudes, utopías y convicciones demanda tener de mí noticias y que le podría contar que ella no supiera. A saber; ya nadie nos representa…los que elegimos y respetamos ya no solo esconden la cara ante la angustia de nuestra provisoria derrota, sino que además caen en el descaro de olvidarnos haciéndose parte de una fiesta que no nos pertenece. Ya nada es lo que solía ser, como en aquel escrito donde constato que los que antes fueron rojos hoy ocupan su tiempo en contar billetes, los lobos se visten de ovejas y lo peor es que hay demasiados que les creen.

Más que nunca me cuesta creer; confiar, no cuando hasta los más cercanos son capaces de sacar puñales cuando uno menos se lo espera; pero no se alarmen, no es esquizofrenia ni pánico al necesario contacto con los otros. Sigo siendo feliz porque para serlo preciso de muy pocas cosas, a saber; un libro para leer, una película para ver, un disco para escuchar y la voz de esa niña que con sus cuestionamientos y su amor incondicional habla y habla mientras yo intento terminar esta entrada…a pesar del caos allá afuera, aquí adentro, en el calor del hogar está la única causa por la cual yo hoy me la juego por entero.

Comentarios

  1. Amigo, es verdad que al otro lado del mundo se ha derrumbado el mundo, el reloj sigue con sus saetas marcando el paso del tiempo. Nosotros seguimos donde mismo, siento pena, mucha pena por mi pueblo, a quien de una manera extraña he aprendido a querer, más aún a los más pobre, ahora los más pobres se harán mucho más pobres, pero pobre domador que nos quite el sueño, esos sueños que nos mantienen en pie. Ya ha cambiado el paisaje, ya no sigue igual, es un sueño de la realidad. No quiero que mis hijos paguen por los errores de los desinformados, ya luché hace muchos años para que ellos vinieran a este mundo, ahora lucharé para que los sueños de ellos y los de los otros jóvenes y niños se hagan realidad.
    Que el sol siga brillando dentro de nosotros los adultos a quienes nos corresponde velar el sueño de los más pequeños.
    Son tiempos difíciles pero adelante y hasta siempre compañero de ideas, de lucha, de sueños, etc, pero menos compañero de partido político esos que se vayan a buscar su tajada que creen merecer.
    Habrá un mañana mejor para los nuestros pero no nos quedemos dormidos, es todo lo que te pido, no nos durmamos.

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    Respuestas
    1. Estaremos despiertos no cabe duda; amando como siempre, soñando como siempre. Gracias por comentar.

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