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Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2025

La vida es una loca de remate

    J usto en la parte de atrás de las casas de la villa a la que habíamos llegado a vivir había un enorme peladero que, antes de ser adecuado para que los hombres de la villa pudiesen jugar fútbol, servía para que cada cierto tiempo se instalaran las carpas de los gitanos y uno que otro circo pobre.     De un circo que se instaló cierta vez trata esto que recuerdo; de su pobre espectáculo, de la gente que conocí allí y del miserable destino de los animales que eran parte del entretenimiento.     A pesar de que las entradas no eran caras, algunos de los niños y niñas no contábamos con las monedas para poder financiarla por lo que nos ofrecimos para ayudar o para llevarles agua desde nuestras casas con la finalidad de conseguir entradas de cortesía que era como le llamaba rimbombantemente el dueño del circo a dejarnos entrar por un acceso reservado a los integrantes del circo (no se imagine para nada una entrada bonita; había que levantar una c...

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

Historia de la fealdad

E n mi equivocada memoria, este libro era más antiguo. Recordé haberlo visto cuando era niño. Pensé, seguro, que no podía ser otra cosa que un adolescente ansioso por hurgar (con cierto morbo, debo reconocerlo) en una compilación de obras de arte que en modo alguno estaba al alcance de mi bolsillo. El libro apareció el año 2007 de la era cristiana; tres años después de otro libro que para mí era posterior porque supe de él después. La Historia de la belleza no me parecía estimulante y al parecer a quienes supieron del libro, cuando yo había cumplido los treinta años. En cambio, una Historia de la fealdad me parecía (y me parece, al momento en que escribo esto) mucho más estimulante. Este año, ya cumplido los cincuenta y uno encontré una copia bastante bien cuidada del libro en el persa en donde recurrentemente encuentro tesoros, que pensaba, había olvidado. El precio me pareció accesible y la emoción me hizo omitir que había sido arrancada una hoja del libro y que en su lugar había un ...

Celebración de Gabriela Mistral