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Michael Moore



He dedicado parte de mis vacaciones a ver documentales. Tenía varios en espera para su visionado pero no me había hecho el tiempo; un imperdonable error, pues que otro medio de enterarnos de lo que no nos mostraran jamás por televisión que los documentales. No me refiero por supuesto a aquellos que recorren el mundo para deleitarnos con la maravilla de la flora y fauna de nuestro planeta, ni aquel descarado ejercicio de algunos programas especiales con el fin de mostrarnos lugares donde se vive muy mal tal vez con el secreto propósito de que nos alegremos por todas las oportunidades que tenemos; elegir presidente, pedir prestamos, tener salud privada…por decir algo. Me refiero a documentales que muy difícilmente veremos por televisión.

Comencé el ciclo con los tres trabajos más conocidos de Michael Moore; aquel muchachón que tantos dolores de cabeza les ha dado a los republicanos estadounidenses: “Bowling for Columbine” (2002), “Fahrenheit 9/11” (2004) y “Sicko” (2007)

El primero trata sobre la tenencia de armas en EE.UU. y los altos niveles de violencia en su sociedad; el segundo sobre la manipulación política y económica que se llevó a cabo tras los atentados a las torres gemelas en septiembre de 2001 y el tercero sobre la no existencia de salud estatal en los estados unidos. Los tres nos entregan valiosas moralejas acerca del país al cual cada vez nos estamos pareciendo más.

Si bien es cierto Michael Moore es parte de un fenómeno más de consumo (como lo es cualquier cosa en nuestras sociedades capitalistas) vale la pena ver los documentales para reflexionar un poco, para revisar nuestras propias ideas sobre temas tan trascendentales como armas, miedo y violencia, manipulaciones políticas y económicas y como no, la privatización de la salud. A través de estos documentales quizás podamos tener un poco más de claridad acerca de porque los países verdaderamente desarrollados tienen mejores entandares de vida y porque la seguridad en el ámbito de lo humano vale muy poco. No es difícil conseguir estos documentales; se pueden arrendar en tiendas de vídeo o descargar en Ares; no hay excusa para perderse la oportunidad de mirar el mundo con ojos distintos. Huir de la imagen que tan convenientemente nos han vendido y nos siguen vendiendo. No se trata de cambiar radicalmente nuestros puntos de vista, se trata de matizarlos, de saber lo que se ignora. 

Puede ser que el trabajo de este cineasta y documentalista sea poco objetivo o tendencioso según sus opositores pero ver la vida con un solo ojo también lo es; vivir como si fuéramos lo que no somos también lo es y sobre todo dejarnos arrastrar hacia un modelo que le generará millones en ganancias a un pequeño grupo de adinerados resulta en algo mucho peor. Si verdaderamente queremos mejorar nuestro país, no sigamos los malos modelos que desde hace tanto nos han dictado como es que hay que pensar.

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