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Demian

Un libro que seguro debe ser leído en la juventud; sin embargo no es restrictivo. Alguien, no recuerdo bien quién, me dijo que había que estar muy seguro de lo que uno creía en términos de fe para leer este libro. Muy pronto comprobé que esto no era del todo cierto. Demian, como muchos libros, ofrece la impagable posibilidad de pensar de un modo distinto. De ver el mundo nuevamente y de cuestionarse, pero de ningún modo dejar de ser. Es un clásico de la literatura y su autor; Herman Hesse, un esencial en la historia de las letras.

La historia de Emir Sinclair que es a su vez la historia de muchos de nosotros en aquel transitar de la inocencia a la madurez nos recuerda que la vida forzosamente nos va moldeando de acuerdo a aquello que aceptamos como cierto y que muchas veces las personas no tienen una identidad propia y no hacen si no perpetuar aquellas verdades que les resultan más cómodas.

Es una novela que seguro seducirá a aquellos que gustan del psicoanálisis, la filosofía y que sienten aquello de la fe de una manera más bien personal. Sin embargo, no es una novela difícil de leer, todo lo contrario, resulta un placer que difícilmente se olvida. Es una obra hija de su época imbuida del dolor y la incertidumbre de pos guerra (la primera edición es de 1919) y barnizada de aquella mistura tan rica que resulta de la mezcla de diversas culturas.

Entonces por qué hay que leer Demian de Herman Hesse. Porque es de aquellas obras que se resisten al paso del tiempo. Porque todavía existen jóvenes que se hacen muchas preguntas. Porque muchas de las mentiras que nos han contado las seguimos considerando verdades que no resisten la menor duda y en el mejor de los casos porque nunca está de más romper el cascarón para emprender definitivamente el vuelo. 

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