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Que la música cubana tiene un algo más que especial...ni quién lo niegue. El danzón, el bolero, el cha-cha-chá entre otras manifestaciones llenas de vida, dulzor y melancolia no es extraño que fascinen incluso a aquellos que no entienden lo que las letras dicen. Hay quien dirá entonces que son los arreglos musicales; el preponderante dominio de las percuciones o quien se incline por la fuerza de los vientos; esto, además sin dejar de reconocer que voces como las de Ibrair Ferrer, Omara Portuondo, Manuel "Puntillita" Licea o la de Compay Segundo no son cosa facil de pasar por alto y es por eso que verlos y escucharlos a todos reunidos, es claro que sería algo grande.

El guitarrista norteamericano Ry Cooder, buscando la raiz de la música que le andaba abrazando los sueños desde hacía mucho tiempo, viajo a Cuba donde conoció al musico Juan de Marcos González quien le contó que muchas de las personas que conocia por grabaciones aún estaban vivos; fue entonces que se propusieron arrancarlos del olvido por medio de un proyecto musical en que pudiesen volver a grabar esta vez todos juntos. La grabación resultó ser todo un exito; fue entonces, cuando el músico norteamericano decidió volver una vez más a Cuba para invitar a tan maravillosos artístas y musicos a formar parte de dos presentaciones en vivo, una en Ámsterdam y la otra en los Estados Unidos. Para documentar dicho proyecto, invitó al director alemán Win Wenders  (ya de por si bastante famoso para quienes gustan del cine de autor) y fue asi que surgió el documental tan aclamado a fines de la decada de los noventa del siglo recién pasado.

Con respecto a los musicos; de ningún modo es un despropocito conocer sus nombres. El pianista Rubén González, considerado uno de los tres más grandes por Juan de Marcos Gonzáles,es sin duda un maestro (bellísimo momento aquel donde ejecuta su arte rodeado por tan encantadoras bailarinas. El trompetista Manuel "Guajiro" Mirabal, el tresista Gilberto "Papi" Oviedo o el laudista Barbarito Torres quienes en verdad fascinan con sus muy personales estilos que por lo pronto han sido para otros artístas verdadera escuela.

Con respecto al documental; es desconsoladora la tremenda humildad de artistas con tal nivel de genialidad expuestos a una camara que escudriña aspectos que van mucho más allá de los meramente artísticos. La contraposición que espontaneamente se da entre la Habana y Nueva York, la certeza de algunos de los artistas de que la fama otra vez durara poco (muchos de ellos ya eran milagrosamente mayores cuando se vivió el renacer artístico gracias al documental) y teniendo en cuenta etos y otros aspectos me quiero quedar con la magia que se produce cuando ellos interactúan, noporque hay una camara que los graba, sino porque claramente son afluyentes que se andaban buscando para demostrarnos una vez más que la verdadera belleza no tiene edad.


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