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Llegado el momento

Llegado el momento...no queda más que agradecer; poco importa a quién le reza, solo queda agradecer. Haber vivido para ver que sus hijas ya pueden valerse por si mismas. Mirar el rostro de aquel que hace tantos años ha estado a su lado y comprender que aunque no siempre estuvo cerca, estuvo. Sabe, no siempre los seres que amamos se quedan junto a nosotros...los que se van jamás se enterarán cuánto pudieron ser amados.

Usted ha amado y ha amado mucho; incluso equivocadamente a renunciado a amarse a sí misma para amar a aquellos que hoy la miran llorar. No se le ocurra siquiera la idea de que tendrán compasión o lastima; de ninguna forma...todos saben que usted es fuerte, supieron de lo que se precisa para mantener a la familia unida, la vieron hacer milagros con tan poco y nunca sintieron que les faltará nada. Esto que digo no es fácil sabe, incluso para los más fuertes; como podría pensar entonces alguien que usted es débil, que no sabe como salir adelante.

Llegado el momento tan solo queda disfrutar a las nietas, agradecer que se puede ver el sol que entra por la ventana, sentir el viento en la cara, comer y compartir con los seres amados, los que se quedaron, los que llegaron y los que están por llegar. La vida de nadie es realmente fácil; todos los caminos tienen piedras que sortear y no todos las sortean, solo los más fuertes pueden seguir caminando por mucho tiempo; no sé lo que usted crea, pero nunca termina el camino, lo caminamos para siempre y aunque parezca que ya no dan más las fuerzas, aunque parezca que está vez no podremos y que tendremos que compadecernos de que cuesta avanzar, mientras haya camino hay que caminar.

Caminar y agradecer que aunque lento caminamos. La tarea está cumplida, a pesar de los agujeros negros que algunos pocos vimos en el camino y aunque este fuera el fin del camino siempre habrá reencuentros, no importa en lo que crea. Quienes no terminan sus caminos no tienen permitido el descanso, la noche y los desafíos mientras quede camino llegaran con la misma seguridad que el día y las alegrías. El día y la noche son hermosos si el alma está en paz y solo pueden hallar la paz aquellos que cumplieron con la responsabilidades que la vida les presentó y hasta yo sé, usted todas sus responsabilidades ya las cumplió.

La paz la encuentra también aquellos que no conservan para sí mismos secretos ni rencor; rocas que pesan mucho y sirven tan poco. Hay que aprender a dejar que las cosas pasen, que las crías vuelen cuando sea el momento y que las fuerzas sean menos cuando llega la tarde, disfrutar la música y aprender que el ruido nos impide escucharnos pero siempre estará allí, aquel ruido de los que no escuchan sino sus propios pensamientos, pero que les podemos reprochar a quienes acostumbramos a ignorar lo que sentíamos. Ahora que todos los sentimientos son más que nunca claros y ruidosos no queda sino agradecer que porfiados brotaron a pesar de que por tantos años los ocultamos.

Llegado el momento quienes nos aman deben vernos, deben conocer nuestros pensamientos como nosotros al comienzo del día a ellos amamos y entendimos. No sería justo pensar que los que se quedan por amor a nuestro lado se cansarán pues ellos saben que nosotros cuando ellos eran frágiles jamás los abandonamos. No se preocupe que quienes no nos aman no esperan el fin para renegar. Llegado el momento hay que agradecer y aprender a vivir con lo que la vida nos dio y estar alerta,púes mientras haya vida, es tanto todavía lo que nos puede dar.

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