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Cuando estás lejos

Cuando estás lejos, muy lejos. recién eres capaz de valorar todo aquello que considerabas cotidiano. Se extrañan los lugares comunes, las conversaciones que te parecían gastadas. La lluvia no siempre es romántica ni tener frío algo que te fortalezca. Estando lejos recién se comprende la ternura, el pequeño gesto que tras la distancia resulta ser inmenso.

Extraño a tanta gente y sin embargo aún no es tiempo de volver; me aleje para mirar con claridad y ahora me las aguanto; cuando vuelva quiero ser aquel que quienes bien me quieren dicen que soy, quiero aprender a escuchar, quiero necesitar menos para poder dar más. Me he dado cuenta que para vivir en realidad es poco lo que necesitamos.

Necesitamos un lugar al cual volver...de poco sirve andar y andar si no tienes un lugar donde llegar, un lugar donde quitarte de encima todo aquello que no hace falta y volverte a repletar de emociones que le den sentido a tu caminar. No tengas miedo a amar...amar te hace libre, esperar te ata a un suelo que no sabe cómo germinar.

No esperes nada y agradece cuánto te puedan dar; mira, aprende y trata de jamás ser aquello de lo que huyes. Todos huimos de algo, a veces huimos de nosotros mismos; por eso aprovecha la distancia para seguir conociéndote a ti mismo, este es un viaje que no termina nunca pues las certezas no son sino ilusiones que creemos nos entregan estabilidad.

 



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