Ir al contenido principal

Metallica - Black Album

Cuando la cabeza está llena de ideas que no llevan a ninguna parte, cuando la rabia parece no encontrar vertientes a través de las cuales escapar, cuando la tarde es monótona, la música suena cada vez más parecida y es necesaria una cuota de salvajismo que confirme lo humano que somos...viene bien oír discos como Black Album; mi disco favorito de Metallica; una banda que tiene tantos seguidores que de seguro entenderán si no es éste su mejor trabajo, pero repito que es el que más me gusta.

Es un disco de estudio donde es muy notoria la dedicación de un productor debutante y la incorporación de un nuevo bajista debido la muerte accidental del bajista original de la banda. El disco que en realidad se llama Metallica pero es conocido por su portada (es clara la alusión al album blanco de The Beatles que llevaba como nombre el de la banda) cumplió este año 25 años. La banda; es seguro, alcanzó un lugar en la historia de la música en general con letras y arreglos que parecen gozar de un especial estado de gracia.

Las composiciones para este trabajo fueron toda una apuesta; temas como Enter Sandman, The unforgiven o Nothing else matters (por nombrar las tres más famosas) dejaron más que claras las necesidades de exploración de una banda que podría haberse dormido en los laureles de sus anteriores éxitos. resulta entendible que los metaleros más devotos consideren este disco como una traición a la causa; pero en verdad es una puerta, un puente para aquellos que sientan deseos de olvidar sus prejuicios musicales. Un gran hallazgo para aquellos que buscan calidad sin etiquetas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Felicidad o tristeza

U na persona me ha contado más de un vez que le da un poco de pudor contar que es feliz. Compartir lo bien que le van las cosas porque dice que las personas que la rodean... parece que se enojan cuando uno está bien.   Me ha dado no poco que pensar esta forma de ver el asunto. Cuando viví los lejanos años de la tristeza, nunca me planteé el influir con mi estado anímico a los otros; parecido me pasa ahora que sé a ciencia cierta que mi paz no contagia a aquellos que quieren vivir en guerra. Entonces pienso, y así se lo he manifestado a esta persona que cree que su felicidad afecta a quienes le rodean, que poco importa lo que se quiera compartir cuando no existe por parte de las personas voluntad de recibir. He sido testigo de cómo la profunda depresión de una persona es incapaz de remover en el más mínimo aspecto la necedad de quienes se obligan a ser felices porque creen que es de buena educación no andar ventilando lo que uno siente. Es decir que socialmente nos hemos a...

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

La vida es una loca de remate

    J usto en la parte de atrás de las casas de la villa a la que habíamos llegado a vivir había un enorme peladero que, antes de ser adecuado para que los hombres de la villa pudiesen jugar fútbol, servía para que cada cierto tiempo se instalaran las carpas de los gitanos y uno que otro circo pobre.     De un circo que se instaló cierta vez trata esto que recuerdo; de su pobre espectáculo, de la gente que conocí allí y del miserable destino de los animales que eran parte del entretenimiento.     A pesar de que las entradas no eran caras, algunos de los niños y niñas no contábamos con las monedas para poder financiarla por lo que nos ofrecimos para ayudar o para llevarles agua desde nuestras casas con la finalidad de conseguir entradas de cortesía que era como le llamaba rimbombantemente el dueño del circo a dejarnos entrar por un acceso reservado a los integrantes del circo (no se imagine para nada una entrada bonita; había que levantar una c...