Leí hace algunos días una crónica acerca de un músico (Cristóbal Briceño) que explicaba las causas de su abstención en los últimos llamados a votar. Aparecía en la crónica un "Mensaje político para sí mismo y para lectores tranquilos" cuyos planteamientos me parecieron muy acertados además de profundos. En un minuto pensé en escribir esta entrada reflexionando acerca de sus puntos de vista y de lo mucho que me agradaban, pero me dí cuenta que involuntariamente estaría resumiendo lo que Cristóbal había manifestado. La verdad no sé cuanto tiempo podamos tener acceso a la página donde está el manifiesto (dicen que en internet todo pasa y todo queda- parafraseando al gran Antonio Machado) así que les dejo el link a la página para que ustedes lean, reflexionen y puedan enriquecer sus propios puntos de vista.
T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

Comentarios
Publicar un comentario