Ir al contenido principal

La sensibilidad (IV)

Ir de aquí para allá me llevó un día a ver, en cierto acto político, a unas mujeres bailando solas. No bailaban nada alegre, sus caras no expresaban alegría ni despreocupación alguna. A aquello le llamaban La cueca sola; quienes la bailaban eran madres, esposas, hermanas o hijas de personas detenidas y desaparecidas. Aquellos rostros completaron en mí una parte de lo que me venía preguntando, la conversación con ellas me legó una serena valentía que es muy difícil de explicar o de entender cuando a uno no le ha tocado perder a un ser amado de la manera en que a ellas se los extraviaron.

   Escuché a Sola Sierra y a Ana González de Recabarren; de ellas no recuerdo en lo más mínimo odio o rencor, las adopté a ellas y a las otras familiares de detenidos desaparecidos como familia política a falta de mejor cosa por hacer. En silencio les vi bailar y cantar otras veces, no tan en silencio me uní a quienes en las calles protestaron tratando de que alguien les dijese algo sobre aquellos trozos de sus vidas que sin estar eran penar sin lugar a duda en sus corazones.

    Pasaron los años y ellas murieron, comenzaron a morir otras que lo mismo que ellas aguardaron por una respuesta que al parecer no se entrega pues es parte del pasado, un pasado que quienes no han sentido aquel penar dentro del pecho es muy difícil que entiendan. Yo no entiendo gran cosa, apenas entiendo que los duelos de aquellos que han perdido a un ser amado nunca acaban del todo; ahora solo imaginen un momento que sentirán aquellas que nunca tuvieron un cuerpo para velarlo; si lo hacemos no creo que nos acerquemos siquiera a la mínima parte de lo que ellas sienten. 



Comentarios

Entradas populares de este blog

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

Mercedes Sosa interpreta Atahualpa Yupanqui

  ¡ Vaya combinación...! Las sublimes letras de Atahualpa Yupanqui y la voz, en su mejor momento, de Mercedes Sosa, que interpreta como nadie a su compatriota. Una caudal de voz dulcemente contenido con la finalidad de cantarnos una de las poesías más profundas a la vez que sencillas que el continente americano alguna vez conoció. Doce intimas composiciones que en la voz de Mercedes Sosa se tornan en una dulzura que conmueve a la vez que ínsita a las reflexiones menos esperadas. También hay espacio para las voces de los escasamente escuchados; el folclor que trasciende esas tierras que le vieron nacer. Chacareras, zambas y milongas que conmueven enlazadas a las canciones que tanto dicen en cuanto a palabras e instrumentos. Si de citar algunas de las memorables interpretaciones se trata, soy amigo de destacar Piedra y camino, Guitarra dímelo tú, Los hermanos y Duerme negrito, aunque es importante decir que escuchar el disco completo es un acto de abrazo a si mismos; un abrazo que ab...

Frases XXVIII (Umberto Eco)

 " Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Entonces eran rápidamente silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles". "El saber no es como la moneda, que se mantiene físicamente intacta incluso a través de los intercambios más infames; se parece más bien a un traje de gran hermosura, que el uso y la ostentación van desgastando". "No son las noticias las que hacen el periódico sino el periódico el que hace las noticias". "Los perdedores, como los autodidactas, tienen siempre conocimientos más vastos que los ganadores. Si quieres ganar tienes que saber una cosa sola y no perder tiempo en saberlas todas; el placer de la erudición está reservado a los perdedores. Cuanto más sabe uno, es que peor le han ido las cosas". "El diablo no es el príncipe de la materia, el diab...