Ir al contenido principal

Amélie (2001)

La sola contemplación del rostro de Amélie Poulain (una inolvidable Audrey Tautou) es un deleite por sí mismo. Ternura y malicia interpretadas como un conjuro que nos sumerge en una historia que de tan optimista, o nos fascina o nos repele, sin puntos medios. Imágenes surreales, música de aquella que cuesta mucho olvidar y que se quiere volver a escuchar otras muchas veces pero sobre todo una muy bella historia. 

Pensada originalmente con un titulo mucho más largo y poético (Le Fabeluex destin d'Amelie Poulain), los desajustes de las traducciones terminaron dejándola sólo como Amélie. Dirigida por aquel mago francés llamado Jean - Pierre Jeunet la película se nos vuelve inevitablemente inolvidable a los minutos de estarla viendo. Es la historia de una muchacha, en principio inocente y romántica, que decide ayudar a varias personas que le rodean, de un duende de jardín que misteriosamente viaja por el mundo y le envía fotos a su dueño y de un par de misterios que se deben resolver a como de lugar y de las maneras más inesperadas.

A todas luces el personaje principal sufre de un trastorno psicológico, pero poco nos importa, Paris es una caricatura de Paris, su banda de sonido no es original y aún así es cautivadora y no sorprende el enterarse que la película tuvo el reconocimiento tanto de la crítica como de los espectadores. Amélie es cuando menos buena, inspiradora y graciosa. Aseguraba una frase publicitaria que verla te cambiaría la vida y algo hay de eso. No hay que perdérsela bajo ninguna excusa.





Comentarios

Entradas populares de este blog

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

La vida es una loca de remate

    J usto en la parte de atrás de las casas de la villa a la que habíamos llegado a vivir había un enorme peladero que, antes de ser adecuado para que los hombres de la villa pudiesen jugar fútbol, servía para que cada cierto tiempo se instalaran las carpas de los gitanos y uno que otro circo pobre.     De un circo que se instaló cierta vez trata esto que recuerdo; de su pobre espectáculo, de la gente que conocí allí y del miserable destino de los animales que eran parte del entretenimiento.     A pesar de que las entradas no eran caras, algunos de los niños y niñas no contábamos con las monedas para poder financiarla por lo que nos ofrecimos para ayudar o para llevarles agua desde nuestras casas con la finalidad de conseguir entradas de cortesía que era como le llamaba rimbombantemente el dueño del circo a dejarnos entrar por un acceso reservado a los integrantes del circo (no se imagine para nada una entrada bonita; había que levantar una c...

Mercedes Sosa interpreta Atahualpa Yupanqui

  ¡ Vaya combinación...! Las sublimes letras de Atahualpa Yupanqui y la voz, en su mejor momento, de Mercedes Sosa, que interpreta como nadie a su compatriota. Una caudal de voz dulcemente contenido con la finalidad de cantarnos una de las poesías más profundas a la vez que sencillas que el continente americano alguna vez conoció. Doce intimas composiciones que en la voz de Mercedes Sosa se tornan en una dulzura que conmueve a la vez que ínsita a las reflexiones menos esperadas. También hay espacio para las voces de los escasamente escuchados; el folclor que trasciende esas tierras que le vieron nacer. Chacareras, zambas y milongas que conmueven enlazadas a las canciones que tanto dicen en cuanto a palabras e instrumentos. Si de citar algunas de las memorables interpretaciones se trata, soy amigo de destacar Piedra y camino, Guitarra dímelo tú, Los hermanos y Duerme negrito, aunque es importante decir que escuchar el disco completo es un acto de abrazo a si mismos; un abrazo que ab...