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Un país históricamente conservador, arribista y mezquino

 Podría responsabilizar a Oscar Contador y a su ameno libro Siútico (Arribismo, abajismo y vida social en Chile) del país que busco entender mediante estos textos, pero sería injusto. Antes de leer el libro ya había notado la natural tendencia del chileno medio a no correr riesgos injustificados, a mirar a las clases superiores con un poco de resentimiento y un mucho de anhelo de ser aceptado por ellas. Lo de ser mezquinos es más relativo. Chile es muy conocido por sus campañas solidarias y el término mezquino es relativo porque se apega al carácter individual de la mayoría de los y las habitantes del país. Tenemos excepciones todavía (algunas personas en regiones apartadas de las grandes ciudades) pero, debido principalmente a la sensación de inseguridad que multiplican los medios oficiales de comunicación y de prensa, la mezquindad relacionada con dar al otro, va en innegable alza.

¿Qué es lo que cuesta dar al otro? pasemos de cosas materiales, es Chile un país donde la inmensa mayoría tiene acceso limitado a los bienes materiales básicos para una existencia digna. Se gana poco y casi siempre se gasta mal. Son muchas las personas que reciben sus sueldos y deben pagar en parte lo que deben y hacer malabares con lo que les queda simulando vivir en una sociedad en donde cada vez se sabe menos de quienes sobreviven en la casa del lado. Expuesto esto, puede que quede claro que con el término mezquino me refiero a la confianza en el semejante.

El innegable hecho de que exista interés por los traspiés que sufren los rostros que aparecen en la televisión o la expectación acerca del devenir de tal o cual jugador de fútbol o socialité, además de una justificada evasión de una vida plana y rutinaria, es una clara señal además de una vida mezquina en motivaciones. Escribió cierta vez José Narosky que la verdadera caridad no consiste en dar al necesitado sino en evitar que el necesitado exista. La sociedad chilena se ha acostumbrado a que el necesitado exista y que de tanto en tanto hay que realizar campañas para ayudarlo con la misma naturalidad con que el resto del tiempo se omite su existencia.

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