Ir al contenido principal

La lectura (X)

Debo confesar que me incomoda mucho cuando alguien en un persa, una feria o en una librería me pregunta si busco algún libro en especial. La mayor parte de las veces lo hacen con un tono y una intención bastante agradable y atento pero, será por traumas de infancia (La lectura V) o debido a que me gusta mucho tomarme todo el tiempo con el que cuento para revisar las repisas y las estanterías que están al alcance de los posibles compradores o porque tengo la suerte de encontrar sin buscarlos maravillosos libros….no me gusta que me pregunten qué es lo que busco cuando miro libros.

    Sé que muchas personas van a los lugares donde expenden libros en busca de uno o más títulos puntuales, no obstante quiero creer que todavía habemos muchas personas que miramos los lomos, las portadas o leemos las reseñas como parte fundamental de la experiencia de leer; que muchos cuentan con la buena fortuna de encontrar siempre libros interesantes y a un precio accesible.

    No pocas veces he tenido que alejarme de un libro, peor; no pocas veces he tenido que alejarme de varios libros; por cambio de lugar en el que habito, necesidad económica o sencillamente porque los regalé (que es el alejamiento que menos me duele). Aquellos libros (misma edición) vuelven a encontrarme sin que yo les busque. La mayor parte de las veces están en ventas de libros usados, esperando durante años que les vuelva a encontrar; otras ediciones que ni siquiera sabía que existían saltan desde los anaqueles con la finalidad de que les vea. Estos reencuentro siempre son gratificantes.

Puede ser que eso sea lo que busco; que esa sea una buscada demasiado personal y es por eso que no me gusta que me pregunten acerca de lo que busco. 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Felicidad o tristeza

U na persona me ha contado más de un vez que le da un poco de pudor contar que es feliz. Compartir lo bien que le van las cosas porque dice que las personas que la rodean... parece que se enojan cuando uno está bien.   Me ha dado no poco que pensar esta forma de ver el asunto. Cuando viví los lejanos años de la tristeza, nunca me planteé el influir con mi estado anímico a los otros; parecido me pasa ahora que sé a ciencia cierta que mi paz no contagia a aquellos que quieren vivir en guerra. Entonces pienso, y así se lo he manifestado a esta persona que cree que su felicidad afecta a quienes le rodean, que poco importa lo que se quiera compartir cuando no existe por parte de las personas voluntad de recibir. He sido testigo de cómo la profunda depresión de una persona es incapaz de remover en el más mínimo aspecto la necedad de quienes se obligan a ser felices porque creen que es de buena educación no andar ventilando lo que uno siente. Es decir que socialmente nos hemos a...

Perros ovejeros y coyotes

D e un tiempo a esta parte cada vez que hay elecciones me siento un tanto aislado. De ninguna forma soy de aquellos que pregonan que no les interesa la política, ni pretendo dármelas de elegido que disfruta el jactarse de que no existe nadie ni nada que lo identifique. Al contrario, me complica de sobre manera y hasta me preocupa no ser ya capaz de ver alguna diferencia entre los políticos. Ellos se supone que piensan distinto pero al momento de gobernar se parecen demasiado. Discuten de vez en cuando acaloradamente en el Congreso, se insultan y a veces hasta pierden su supuesta compostura y hasta se dan de golpes...pero cuando no los estamos viendo, cuando comparan las ganancias de sus repentinamente pujantes negocios, a la hora del café, en el almuerzo e incluso minutos antes de entrar o salir del trabajo es muy poco lo que los separa. Recordé aquella serie de dibujos animados que nosotros veíamos en Latinoamérica en los años ochenta que se llama ...

La escritura

M e gustaba mucho dibujar así que no deja de ser extraño que, en la clase de arte en el liceo, estuviese poco atento a las instrucciones del profesor. Pero aquella mañana estaba muy poco atento. El profesor lo notó, al acercarse a mi mesa se dio cuenta que en vez de estar dibujando yo estaba escribiendo en una hoja. Una vez que él hubo terminado de dar las explicaciones con respecto al trabajo que debía yo de estar haciendo, me pidió la hoja que había estado escribiendo para poderla de leer. Tras terminar la lectura me miró comprensivamente, me invitó a retomar el dibujo y terminada la clase se mostró muy interesado por lo que había leído. Le conté que quería escribir un libro y que aquello que él había leído era una parte importante de la idea principal. Le pedí disculpas y él, tremendamente comprensivo, me dijo que no había problema. Me pidió que cuando terminara el libro me acordará de guardarle una copia. Días después me regalo una croquera para que yo no tuviese que andar escribie...