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El buen patrón (2021)

 Que Javier Bardem es uno de los más grandes actores españoles de todos los tiempos, hemos tenido tiempo de sobra para comprobarlo. Existen argumentos para asegurar que le dio vida al mejor villano que ha tenido cierta saga de películas de cierto espía británico que ya lleva más de veinticinco películas, fue un intimidante, a la vez que inolvidable, asesino psicópata y le dieron un Oscar por eso. Pero sentarse a verlo "mutar" en una misma película es motivo suficiente para recomendar, animosamente, El buen patrón. Dirigida por Fernando León de Aranoa y ganadora al Premio de mejor guión original y película, mejor actor y mejor director en los Goya del año 2022, además de otros premios (el tema no daba para postularla a mejor película extranjera en el más reconocido certamen de cine de Estados Unidos, pero esa es otra historia).

La historia de Julio Blanco es la que nos convoca. Dueño de una empresa de balanzas que asegura que su empresa es una familia. Sin embargo, tenemos la posibilidad de ver, como comenté antes, que lo que dice y hace el distinguido padre de familia (es sorprendente que la relación para muchos y muchas aun sea verdadera en muchas empresas del mundo) va cambiando a medida que las cosas no salen cómo el buen patrón espera que salgan. Es comedia negra, no cabe duda, pero a la vez es constancia de la relación que establecen no pocos de las caras de las empresas del mundo. En pleno siglo XXI puede que la cosa no sea tan distinta de cómo era hace un tiempo atrás.

La religión, lo políticamente correcto y la mentalidad corporativa le han entregado ciertos matices a la relación laboral que existe entre patrones y empleados; todas expuestas de muy acertada manera en esta historia que se va volviendo cada vez más turbia. Eso sí, los personajes femeninos quedan al debe. Son estereotipos (¿será que el mundo empresarial tiene poco margen de desarrollo para sus integrantes femeninas?, yo no lo creo). La corrupción tan típicamente retratada en películas como esta no queda debiendo a nadie y las historias de amor al prójimo dan en qué pensar, aun sabiendo que transitamos tiempos en que ponerse del lado de los vilipendiados es considerado una peste que se debe denunciar. Dos horas de entretención garantizadas para cualquiera que no tenga problemas para recordar que, como aseguraba Honore de Balzac: Detrás de cada gran fortuna hay un crimen.





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