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Las películas casi están a la altura del libro

Si es que uno se pone a comentar acerca de libros...inevitablemente va a tener que hablar de Fahrenheit 451, al menos una vez. Una distopia de las grandes, comparable con 1984 de George Owell y Un mundo Feliz de Aldouz Husley...se puede decir que es incluso mejor. Esta osadía se debe a que, en la hipotética situación de que los bomberos tuvieran como misión la quema de libros, en la vida real, no sería posible leer las dos distopias nombradas. No sería posible leer ningún libro de forma legal en realidad. Ray Brabury firma el horror para quienes gustan de leer y el paraíso para aquellos que no quieren pensar más allá de lo necesario. 

Este libro tiene dos versiones principales en materia cinematográfica: la de 1966 (que es una obra de arte) y la de 2018 (que es cuando menos pobre). François Truffaut dirigió en inglés y en maravilloso color una película que nos presenta a los personajes del libro, Oskar Werner (Guy Montag) y Julie Christie (Clarisse/Linda), de manera onírica. El desarrollo de la historia es emocionante a la vez que inevitablemente melancólico. Uno sabe lo que va a pasar, porque leyó el libro, pero aún así no puede evitar emocionarse con la manera en que termina la película.

La versión de 2018 está actualizada (no siempre es obvio) pero pierde demasiado del encanto de la versión original (tanto la del libro como la de la primera película). La dirigió Ramin Barani y está protagonizada por los taquilleros Michael B Jordan y Michael Shannon en los papeles de Guy Montag y del capitán Beatty. Se centra en el amor actual de las personas tanto por las pantallas como por las redes sociales pero mantiene la labor de bomberos que queman los libros porque las personas ya no los leen. En el libro hay sabuesos mecánicos que son atemorizantes y que no aparecen en ninguna de las dos versiones del libro; esto debilita la visión original del autor del libro. Están las paredes/pantallas gigantes, los audífonos a los que estamos unidos por horas y esos son dos ejemplos de cómo el libro, que fue escrito hace sesenta años, es un imprescindible en cualquier biblioteca.



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