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Rebelión en la granja


A mi querida amiga Beatriz en el día de su cumpleaños


Este es un libro que tardé en leer. No me refiero con tardar a que demoré al momento de leerlo, me refiero a que a pesar de ser un confeso amante de la lectura, no había leído Rebelión en la granja de H.G. Orwell.

Solía conversar con una de aquellas mujeres que son claramente interesantes en mi tiempo de estudiante secundario. Ella, estudiante de química, yo de mécanica (lo que la hizo demasiado inteligente para en mi escala de inteligencia por aquella época) me lo había recomendado. Necio como solo yo he sabido serlo, me negaba a leer por que presentía que algo tendría que ver con mis convicciones; sin embargo sabía que algún día lo tenía que leer, pero retrasaba el trámite. Si hubiese sabido las horas de fascinación que finalmente esta postergada lectura me iba a ofrecer, de seguro postergo otros títulos que sin pudores reconozco me hicieron perder el tiempo.

Todo el trasfondo y la doble lectura que podemos encontrar en este libro quienes vivimos o estudiamos los movimientos sociales históricos, no vienen al caso. Los libros que aquí se comentan son además amenos de leer; y con esa garantía nos conformaremos. Rebelión en la granja es fácilmente asociable al mundo que a diario vivimos. Personas que se jactan de sus deseos de cambiar el estado de las cosas y que terminan inevitablemente sucumbiendo a las tentaciones del poder. Falsos líderes y falsos estados benefactores, personas (en este caso animales) que viven solo para trabajar, clases sociales, destrozo y apropiación de los bienes de consumo…

Una deliciosa fábula para los tiempos en que fue escrito y una clara moraleja para el presente y los futuros tiempos.

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