Ir al contenido principal

El Cancionero Popular

El Cancionero Popular es una obra de arte. Tal vez se deba a la entrañable interpretación de Amparo Ochoa de canciones que ya no solo pertenecen a la historia de México, sino que ya, a la de toda Latinoamérica. Quizás se deba a los inspirados arreglos del grupo Los Folkloristas. Puede ser la profunda inspiración de las letras, pero de que es un deleite oír este disco, es un deleite. 

Famosa es para quienes aman el folklore latino americano la canción El Barzón, pero en nada le quedan pequeñas Tierra húmeda, Jugar a la vida o Mi abuelo; todas bellas desde el primer acorde y no solo bellas canciones se pueden hallar en este trabajo, también hay mensajes sociales y reflexiones acerca de nuestra historia tales como La maldición de Malinche o Bola suriana de la muerte de Emiliano Zapata

Puede ser que no nos guste necesariamente la música de raíz folklórica, o que tengamos justificados prejuicios ante el manoseado género del corrido mexicano; pero es que en este Cancionero Popular encontramos mucho más de lo que esperamos. Es un viaje mágico, similar a la lectura de los cuentos de Juan Rulfo o de Gabriel García Márquez y esta vez con la ventaja de oír la banda de sonido de la historia de peones, revolucionarios y mujeres enamoradas. 

Un disco irremplazable para los amantes de la música de nuestro continente.

Para ver y escuchar:

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

La vida es una loca de remate

    J usto en la parte de atrás de las casas de la villa a la que habíamos llegado a vivir había un enorme peladero que, antes de ser adecuado para que los hombres de la villa pudiesen jugar fútbol, servía para que cada cierto tiempo se instalaran las carpas de los gitanos y uno que otro circo pobre.     De un circo que se instaló cierta vez trata esto que recuerdo; de su pobre espectáculo, de la gente que conocí allí y del miserable destino de los animales que eran parte del entretenimiento.     A pesar de que las entradas no eran caras, algunos de los niños y niñas no contábamos con las monedas para poder financiarla por lo que nos ofrecimos para ayudar o para llevarles agua desde nuestras casas con la finalidad de conseguir entradas de cortesía que era como le llamaba rimbombantemente el dueño del circo a dejarnos entrar por un acceso reservado a los integrantes del circo (no se imagine para nada una entrada bonita; había que levantar una c...

Mercedes Sosa interpreta Atahualpa Yupanqui

  ¡ Vaya combinación...! Las sublimes letras de Atahualpa Yupanqui y la voz, en su mejor momento, de Mercedes Sosa, que interpreta como nadie a su compatriota. Una caudal de voz dulcemente contenido con la finalidad de cantarnos una de las poesías más profundas a la vez que sencillas que el continente americano alguna vez conoció. Doce intimas composiciones que en la voz de Mercedes Sosa se tornan en una dulzura que conmueve a la vez que ínsita a las reflexiones menos esperadas. También hay espacio para las voces de los escasamente escuchados; el folclor que trasciende esas tierras que le vieron nacer. Chacareras, zambas y milongas que conmueven enlazadas a las canciones que tanto dicen en cuanto a palabras e instrumentos. Si de citar algunas de las memorables interpretaciones se trata, soy amigo de destacar Piedra y camino, Guitarra dímelo tú, Los hermanos y Duerme negrito, aunque es importante decir que escuchar el disco completo es un acto de abrazo a si mismos; un abrazo que ab...