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El sueño de un hombre


Hace 45 años un hombre tenía un sueño; como es lógico otros hombres quisieron ser parte de aquel sueño, pero los sueños a veces cuesta realizarlos e incluso existe un universo de sueños no cumplidos. Para bien o para mal los sueños cumplidos son por obra de otros hombres; quiero decir con esto que solo está en las manos de hombres y mujeres el que se cumplan los sueños de otros hombres y mujeres. No es posible esperar que se ejecuten los milagros. De los hombres nace y nacerá la inspiración para los actos nobles y para los otros actos; esos actos que aniquilan los sueños ya no solo de un hombre o una mujer, sino que miles de hombres con sus mujeres y sus hijos e hijas.
Hoy, en una tribu del mundo hay cantos, danzas y algarabía porque se ha cumplido parcialmente el sueño de miles de hombres y mujeres, personas humilladas, postergadas y vilipendiada por no tener el color de los que han arrebatado el poder en la mayoría de las tribus con su fe y con sus armas. Ahora está latente el desafío de administrar el poder, porque es cierto; la vida da muchas vueltas y los mil veces ofendidos son los que ahora tienen al mando de su tribu por fin a alguien que es como ellos.
Todos los que habitamos esta tierra no somos más que tribus; el producto interno bruto no significa nada, la deuda externa no significa nada, los avances tecnológicos no significan nada si no somos capaces de deterges las guerras, la pobreza de unos como consecuencia de la avaricia de otros. La posibilidad de un tiempo nuevo está en el umbral de este nuevo día. No son iguales las cosas cuando quien sabe del dolor toma el mando; puede ser mejor o peor, eso depende de la actitud que en distintos lugares tomen las personas ante el cambio.
Estoy cierto de una cosa, los sueños a veces se cumplen y en cualquier tribu o aldea esto es posible. No existen tribus elegidas, ninguna es más importante que otra, no hay patrones ni esclavos cuando de sueños cumplidos se trata. Podrán decir que es iluso hablar, creer o esperar que se cumplan los sueños, pero si no contáramos con aquel maravilloso derecho, ¿con cuál otro podríamos sobrevivir a los actos de crueldad con que atentan a nuestra natural humanidad no pocas tribus?.



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