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Hasta siempre José Saramago


Hasta siempre...

Lo que son las cosas; se escribe y se lee igual en español que en portugués; pero su sonido no es el mismo.
Ha partido el hombre que conoció la flor más grande del mundo, el que conocía el evangelio según lo habría contado Jesucristo...un hombre sensible que a veces también escribía poemas, relatos y además novelas. No ha partido el escritor, porque los escritores no parten, se quedan merodeando en sus obras. Muy basta obra es la de José Saramago, un autor que para muchos comenzó a existir gracias al premio Nobel que le fue concedido el año 1998, pero que para otros tantos, redactaba luz desde mucho, mucho antes.

Puede ser que se hable ahora mucho más de sus obras, pero a mí me place hablar o escribir que para los escritores da igual, de sus actos. Alguna vez vino hasta mi pueblo chico y preguntó a un periodista acerca de ¿por qué existían indígenas presos bajo el cargo de terrorismo...? Su rostro no era capaz de disimular el desconcierto, hacía su pregunta como si nos alertara de los siglos de terror a que han sido condenados los indígenas de tantas tierras.

Es sabido que a un autor se le conoce mejor por medio de sus obras, puede ser que sea inocente hacer preguntas o escribir relatos como los que escribió Saramago; tal vez no queramos saber nada sobre su ensayo sobre la ceguera o de sus discursos como aquel que nos invitaba a algo tan necesario como pensar, pensar y pensar. Poco importa el idioma; quiero desearle un buen viaje al viajante y a su equipaje...susurrarle un hasta siempre, en español o en portugués, pues se escribe igual pero suena distinto para alguien que nació en Portugal y se dispuso a dormir para siempre en España a pesar de que su vida, como su obra nos señalizará intermitente mente desde lo que a partir de hoy muchos darán por muerte.

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