Ir al contenido principal

Chequeo médico


Tengo un ruido en el pecho

No sé por qué siempre me

Suena más fuerte por el lado

Izquierdo que por el derecho

Mi sangre es más bien roja

De eso no cabe ninguna duda

Rojo intenso como intensos

Son mis pensamientos y todo

Cuánto creo, amo y sueño

No me avergüenzo

Porque no hay nada de qué

Avergonzarse, aunque se me

Ponen muy rápido las mejillas

De tono carmín cuando algo

Me parece un tanto bochornoso

No me importa demasiado

Lo que es o no es adecuado

Para estos tiempos, hablo más

Bien golpeado cuando me

Parece que algo no va bien

Pero conozco el tono adecuado

Para decir te quiero y con eso

Me doy absolutamente por pagado

Reconozco que debí haber consultado

A un doctor hace ya tiempo pero soy

De los que piensan que con

Restricciones no vale la pena vivir

Respeto a quienes piensan distinto

Así que me atrevo a pedirle un poco de

Eso que llaman respeto, pues aunque

Confieso que no soy perfecto me siento

Demasiado bien con mis síntomas

Los ojos se me han venido poniendo

Bastante rojos por las noches y en el

Último tiempo la gastritis no me da

Tregua, pero necesito cada momento

En que leo y me comprometo con el

Devenir de los otros.

A si que me voy a atrever

A pedirle que no me recete

Calmantes ni agüitas milagrosas

Que estoy bien acostumbrado a

Mis viejos achaques y me mantienen

Consiente de que la vida es un segundo

Yo nunca quise perderlo teniendo cuidado

Y asumo el costo de lo que me está diciendo

No vine a este chequeo porque me sienta

Enfermo, vine porque me mandaron dos corazones

Que en la sala de espera por mí están latiendo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Felicidad o tristeza

U na persona me ha contado más de un vez que le da un poco de pudor contar que es feliz. Compartir lo bien que le van las cosas porque dice que las personas que la rodean... parece que se enojan cuando uno está bien.   Me ha dado no poco que pensar esta forma de ver el asunto. Cuando viví los lejanos años de la tristeza, nunca me planteé el influir con mi estado anímico a los otros; parecido me pasa ahora que sé a ciencia cierta que mi paz no contagia a aquellos que quieren vivir en guerra. Entonces pienso, y así se lo he manifestado a esta persona que cree que su felicidad afecta a quienes le rodean, que poco importa lo que se quiera compartir cuando no existe por parte de las personas voluntad de recibir. He sido testigo de cómo la profunda depresión de una persona es incapaz de remover en el más mínimo aspecto la necedad de quienes se obligan a ser felices porque creen que es de buena educación no andar ventilando lo que uno siente. Es decir que socialmente nos hemos a...

Perros ovejeros y coyotes

D e un tiempo a esta parte cada vez que hay elecciones me siento un tanto aislado. De ninguna forma soy de aquellos que pregonan que no les interesa la política, ni pretendo dármelas de elegido que disfruta el jactarse de que no existe nadie ni nada que lo identifique. Al contrario, me complica de sobre manera y hasta me preocupa no ser ya capaz de ver alguna diferencia entre los políticos. Ellos se supone que piensan distinto pero al momento de gobernar se parecen demasiado. Discuten de vez en cuando acaloradamente en el Congreso, se insultan y a veces hasta pierden su supuesta compostura y hasta se dan de golpes...pero cuando no los estamos viendo, cuando comparan las ganancias de sus repentinamente pujantes negocios, a la hora del café, en el almuerzo e incluso minutos antes de entrar o salir del trabajo es muy poco lo que los separa. Recordé aquella serie de dibujos animados que nosotros veíamos en Latinoamérica en los años ochenta que se llama ...

La escritura

M e gustaba mucho dibujar así que no deja de ser extraño que, en la clase de arte en el liceo, estuviese poco atento a las instrucciones del profesor. Pero aquella mañana estaba muy poco atento. El profesor lo notó, al acercarse a mi mesa se dio cuenta que en vez de estar dibujando yo estaba escribiendo en una hoja. Una vez que él hubo terminado de dar las explicaciones con respecto al trabajo que debía yo de estar haciendo, me pidió la hoja que había estado escribiendo para poderla de leer. Tras terminar la lectura me miró comprensivamente, me invitó a retomar el dibujo y terminada la clase se mostró muy interesado por lo que había leído. Le conté que quería escribir un libro y que aquello que él había leído era una parte importante de la idea principal. Le pedí disculpas y él, tremendamente comprensivo, me dijo que no había problema. Me pidió que cuando terminara el libro me acordará de guardarle una copia. Días después me regalo una croquera para que yo no tuviese que andar escribie...