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El que quiera celebrar, que celebre

Con respecto a este bicentenario; ¿qué motivos tendrán para celebrar los descendientes de aquellos pueblos originarios que no obstante no haber sido borrados del mapa siguen siendo para las repúblicas neoliberales más un estorbo que un orgullo? ¿Cómo celebraran aquellos que no tengan el suficiente dinero para aguantar el evidente aumento de precio en el valor de productos tan cotidianos como el tomate? ¿Qué conmemoraran los mil veces postergados en beneficio de los tratados comerciales que traen consigo el progreso para muy pocos?

Sé que las personas encuentran motivos e improvisan los medios para celebrar. Sé que existen las celebraciones no oficiales, las fiestas del desquite donde de todos modos todos los que quieren celebrar, celebran y que los amargados se quedan a la berma del camino. No es acerca de la imposibilidad de celebrar que reflexiono, es acerca de ponerse a celebrar porque el sistema, la masa, las mayorías dicen que debemos celebrar.

Aún persisten muchas de las desigualdades por las que lucharon los libertadores del pasado. Hoy existen estrategias sociales y comerciales que disimulan la pobreza, la falta de oportunidades y la carencia de educación de calidad. Pretenciosamente se piensa que en estos doscientos años hemos vencido los monopolios, hemos nivelado la distribución de ingresos y que los campesinos son por fin dueños de sus tierras. Pero no, todavía no es así; harán falta otros doscientos años más para que la masa, las mayorías diferencie lo falso de lo real, lo justo de lo pactado y la independencia de la dependencia con libertad de acción para comprar, vender y arrendar.

El que quiera celebrar, que celebre…pero mucho cuidado con emborracharse con los logros ajenos, con creerse aquello de que son nuestros recursos naturales, de que son nuestras fronteras y quizás cuánta cosa más que hincha de orgullo el pecho de tantos que quieren celebrar sin ver ni escuchar. Ahora que si lo que se celebra es que a pesar de todo cuanto orquestan para nublar nuestro pensamiento no da en nosotros resultado…feliz bicentenario y juntar animo y fuerzas porque nos quedan muchas razones para seguir trabajando.

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