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Iguales


Con ocasión del bicentenario de varios de nuestros países surge una vez más la pregunta: ¿qué es la patria? Una pregunta que en verdad tiene respuestas de a cuerdo a los intereses de quienes la responden. Decía José Martí que las grandes empresas no tienen más patria que los negocios y en los colegios nos enseñan que la patria es el suelo por el que lucharon hace tantos años nuestros próceres. Pero ¿qué es la patria para aquellos que no son dueños de nada?

La patria son las querencias, los recuerdos dice Mario Benedetti, la madre de quienes la homenajean entonando himnos que la mayor parte de las veces resaltan glorias militares sobre la patria de otros que tan desorientados como nosotros se preguntan ¿qué es la patria?. Alguien planteo que no existen diferencias entre los pobres o entre los ricos de la tierra; por lo tanto sería valido plantear que es más patria la clase social que la nacionalidad.

Un indígena centro americano seguramente encontraría más puntos en común con un indígena del sur del continente que con los tecnócratas de su propio país que buscan engañarle para hacer producir a sus ríos y a sus selvas. Un obrero peruano no es distinto a uno chileno o a uno mejicano puesto a trabajar en las fábricas de cualquier ciudad de nuestro subdesarrollado continente. El machismo nacido de la mezcla de sangres hispana y amerindia sigue golpeando día a día el rostro de la hembra que busca revelarse a un destino común.

¿Qué se celebra entonces…? ¿Qué libertad de elegir…? Elegir resignación o rechazo, crédito o desprecio social, pagar o pagar…si no con dinero con prisión. No es mucho lo que la historia cambia; es apenas un cambio de tonalidades en los colores; lo que ayer fue por la fuerza es hoy por la razón del progreso. El agua ya no nos pertenece, respiramos el aire que nos ofrece el progreso de aquellos nos que canjean bosques por centros comerciales.

El tema da para largo y las respuestas no podrían ser menos. Formo parte de los que no celebran porque no puedo dejar de ver a los indígenas estafados y humillados, a los obreros idiotizados y resignados, a los bosques arrasados, el agua y el aire contaminados, la educación comercializada y a los países divididos por temas que tan solo significan mayores o menores riquezas que como ya es normal se mal gastaran. En doscientos años no es mucho lo que se ha logrado en materia de libertad de los seres humanos. Tan solo bonitos discursos, buenas intenciones…negocios y tratados de libre comercio que han traído de vuelta a los colonizadores del viejo continente.

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