Ir al contenido principal

La tierra en que vivimos

En el último tiempo a muchos nos ha dado por preocuparnos por el medio ambiente. Hay incluso un político norteamericano que le debe gran parte de su fama a esta verdad incomoda. Sin embargo nosotros, los que no somos ni norteamericanos, ni ostentamos poder y que no podemos dejar de sentir aquella desazón cuando presenciamos cuánto ha cambiado el planeta en que vivimos, no tenemos sino el dialogo con quienes nos rodean y claro está, la posibilidad de hacer algo, por pequeño que estos sea para hacer conciencia de lo que está pasando con el clima en mundo.

Una verdad incomoda (2007)

Documental que muestra la maratónica labor de concientizar principalmente a los dueños del mundo (a los de hoy y a los que lo serán mañana) del peligro del calentamiento global. Pilar fundamental de la fama planetaria con que cuenta de Al Gore; quién incluso pudo llegar a ser presidente de Estados Unidos si George Bush hijo no le hubiese robado una elección, pero ese es argumento de otro cuento.

A través de llamativas presentaciones nos alerta de una manera además entretenida acerca de cómo nuestras conductas “altamente desarrolladas” han provocado cambios drásticos en la temperatura de la tierra en que vivimos. Plantea posibles soluciones, expone estadísticas y como si se tratase de la gira de una estrella del rock se nos vende como otro de esos productos comerciales a los cuales el país del norte nos tiene acostumbrados. Pero atención, que por algo se empieza. En su propio país hubo quienes acusaron a Gore de estar exagerando sus teorías en bien de su carrera política; esas son cuestiones que a nosotros, los del sur del mundo no nos va ni nos viene. Pero allí está este ameno material para comenzar a entender porque los veranos hoy son lo que son y ni hablar de lo que son los inviernos.

La tierra (2009)

Difícilmente he visto un documental más bello que esté, (claro; como que pertenece a los estudios Disney, dirá una viejecita bonachona) pero no me refiero con bello a lo lindo de los paisajes ni a lo divertido y curioso que puede resultar el seguir a varias especies del reino animal a través de su odisea en un planeta que les es cada vez más ajeno. Me refiero a que tras verlo nos deja pensando; ya sé que este documental puede ser un poco infantil, pero en aquello radica su verdadero valor. Es material que puede ser visto por personas de todas las edades, comentado en las escuelas, los talleres y las oficinas. Este planeta lo compartimos con otros seres vivos, seres indefensos ante nuestros equivocados procedimientos expansionistas.

He tenido la oportunidad de revisar este documental con niños y he visto sus miradas iluminadas por colores distintos; de oír sus ris

as cautivadas por la natural gracia de algunas especies que muchas veces olvidamos que existen. Eran ellos quienes mejor que cualquier adulto entendían lo que en nuestro planeta está pasando, se interesan y se comprometen con el cuidado de los recursos. Es claro que en ellos está el futuro y que cuando ven que en los polos escasea el hielo, que en la selva escasea el agua y que los bosques cada vez son menos asuman responsabilidades que nosotros como adultos debimos asumir primero.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Felicidad o tristeza

U na persona me ha contado más de un vez que le da un poco de pudor contar que es feliz. Compartir lo bien que le van las cosas porque dice que las personas que la rodean... parece que se enojan cuando uno está bien.   Me ha dado no poco que pensar esta forma de ver el asunto. Cuando viví los lejanos años de la tristeza, nunca me planteé el influir con mi estado anímico a los otros; parecido me pasa ahora que sé a ciencia cierta que mi paz no contagia a aquellos que quieren vivir en guerra. Entonces pienso, y así se lo he manifestado a esta persona que cree que su felicidad afecta a quienes le rodean, que poco importa lo que se quiera compartir cuando no existe por parte de las personas voluntad de recibir. He sido testigo de cómo la profunda depresión de una persona es incapaz de remover en el más mínimo aspecto la necedad de quienes se obligan a ser felices porque creen que es de buena educación no andar ventilando lo que uno siente. Es decir que socialmente nos hemos a...

Perros ovejeros y coyotes

D e un tiempo a esta parte cada vez que hay elecciones me siento un tanto aislado. De ninguna forma soy de aquellos que pregonan que no les interesa la política, ni pretendo dármelas de elegido que disfruta el jactarse de que no existe nadie ni nada que lo identifique. Al contrario, me complica de sobre manera y hasta me preocupa no ser ya capaz de ver alguna diferencia entre los políticos. Ellos se supone que piensan distinto pero al momento de gobernar se parecen demasiado. Discuten de vez en cuando acaloradamente en el Congreso, se insultan y a veces hasta pierden su supuesta compostura y hasta se dan de golpes...pero cuando no los estamos viendo, cuando comparan las ganancias de sus repentinamente pujantes negocios, a la hora del café, en el almuerzo e incluso minutos antes de entrar o salir del trabajo es muy poco lo que los separa. Recordé aquella serie de dibujos animados que nosotros veíamos en Latinoamérica en los años ochenta que se llama ...

La escritura

M e gustaba mucho dibujar así que no deja de ser extraño que, en la clase de arte en el liceo, estuviese poco atento a las instrucciones del profesor. Pero aquella mañana estaba muy poco atento. El profesor lo notó, al acercarse a mi mesa se dio cuenta que en vez de estar dibujando yo estaba escribiendo en una hoja. Una vez que él hubo terminado de dar las explicaciones con respecto al trabajo que debía yo de estar haciendo, me pidió la hoja que había estado escribiendo para poderla de leer. Tras terminar la lectura me miró comprensivamente, me invitó a retomar el dibujo y terminada la clase se mostró muy interesado por lo que había leído. Le conté que quería escribir un libro y que aquello que él había leído era una parte importante de la idea principal. Le pedí disculpas y él, tremendamente comprensivo, me dijo que no había problema. Me pidió que cuando terminara el libro me acordará de guardarle una copia. Días después me regalo una croquera para que yo no tuviese que andar escribie...