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Fragmento 11


Me permitiré ahora contarles
De una revuelta amorosa
Que agita y estremece
Los rincones de la casa

Vuelan en el reducido espacio
De mi cuarto
Bandadas de golondrinas
Militantes del desorden

Brigadas de antiguos papeles
Generales de viejos cuadernos
Boletos con verdes overoles
Cartones colorados y habladores

Maderas poetisas
Y nostálgicas hojas
Jubiladas de antiguos
Árboles derribados en otoño

Se amotinan las cajas
Repletas de obras sin concluir
Y protestan desde los muros
Los libros sobre las repisas

Tan solo si los oyeran
Gritar manifestándose
Exigiendo derechos legales
A ser hechos públicos

Pidiéndome audiencia
Para reclamar que ya hace
Mucho tiempo que ellos
Fueron pensados y escritos

Y que aún no los conoce nadie
Entonces en medio del desorden
Se infiltran los poemas voceros
Que entran como Pedro por su casa

Con voces cuidadamente ensayadas
Trajes tornasoles y corbatas color
Copihue marcando sus pasos con
Lustrados zapatos de charol

Entregan sus credenciales
Y sus pliegos de peticiones
Se quedan a conversar todo
El tiempo que se precise

Jamás se les hace tarde
Me cosquillean en las pupilas
Cansan mis oídos con tanta
Convincente palabrería

Es inevitable entonces
Dejar escapar un bostezo
Lo que claro está se considera
Una abierta y desmedida descortesía

Los poemas voceros
Salen indignados a informar de tal
Provocación a las expectantes bases
Las que indignadas se retiran

Mañana siguen las manifestaciones
Con mejores argumentos y más coloridas
Pancartas. Saben de sobra estos revoltosos
Que tarde o temprano tendrán que ser escuchados.  

Fragmentario (1994)

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