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Un regalo para compartir (5)

Alguien en el universo espera que yo sea feliz. Que recuerde a quien me ha olvidado. Que no espere, anhele, ni crea en la fortuna. Que tenga muy claro que lo necesario no tiene precio y que a lo realmente valioso no es posible ponerle un precio.
Es por eso que soy feliz. Es por eso que te invito a celebrar la fiesta de todas las vidas. Vamos a encontrar el sentido de la que se apaga y a comprender porque aún nacen motivos para que tú, ellos y yo sigamos adelante. Para que de una vez por todas entendamos que las dificultades son el condimento de la vida y que no puede reconocer el día quien no ha vivido en la noche, ni entender cuánto extraña quien en verdad no ha amado.

Ahora más que nunca es el momento de volver a ver, sentir y oír aquello que nos explica lo confuso del ir y venir cotidiano. Tenemos todo para ser felices, el problema es que lo realmente importante permanece enterrado bajo toneladas de prejuicios e ideas equivocadas acerca del tener o no tener. 

Te invito a compartir tus bienes y tu tiempo y entenderás entonces lo mucho que tienes y lo bueno que es no esperar nada pues es muy poco probable recibir algo que jamás se ha dado y cuando pasa, respira, que todo cuanto no mereces se va con el paso del tiempo, pero lo que es tuyo, permanece junto a ti esperando que lo reencuentres, que lo veas y lo sientas.  

Comentarios

  1. estaba cruzando una esquina y unos Israelitas me llamaron de la otra vereda, estaban haciendo dedo, como sea me acerque con mi guitarra, estábamos a la cresta del mundo en el lugar mas perdido del planeta, y sin mas, entre mi inglés a medias y su español chanta, me regalaron un paquete de galletas... y yo una canción que no entendieron.

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    1. Las galletas son dulces al igual que las melodías en que navegan las canciones que hablan de unidad. Creo que te entendieron mejor que otros que hablan tu idioma.

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