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Casablanca (1942)


Hay quienes creen que Lo que el viento se llevó es la mejor historia de desamor del cine, pero en lo que a mí respecta, la mejor es Casablanca. La mejor porque en ella el romanticismo no solo se sostiene en la magnifica pareja de protagonistas (Humphrey Bogart e Ingrid Berman)  sino que también recae en solidos personajes secundarios; Renault, el jefe de policía, Sam, el músico de la taberna, por citar a dos de los más memorables ya que la película esta repleta de historias donde pueden más las circunstancias que los sentimentalismos.

Otro merito sin duda es la recreación de un espacio físico que no existe sino dentro de un estudio. La maravillosa recreación de África del norte que nos transporta y nos inspira incluso más allá de lo que se hubiese logrado filmando en el lugar real. Qué decir de la música o aquellas frases que quedaron en el inconsciente de tantos cinefilos.

La historia de un amor interrumpido por la guerra, una historia que en todo momento se nos presenta como algo casi sin importancia en comparación con lo que está pasando en Europa. Es decir, para nada estamos hablando de una historia de amor de color rosa, estamos en todo momento frente a las dudas, la cobardía y la imperfección de los seres humanos de verdad.

Michael Curtiz, director de la película; es sin duda uno de los imprescindibles en la historia del cine de la segunda mitad del siglo XX; pero ninguna de sus películas es más inmortal que está; razón que se basta por si misma para al menos animarse a una mirada alguna vez en la vida.




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