Otro año que se cumple o tal vez otro año por cumplir. Hace mucho rato que comparto y aún queda tanto por compartir. Nunca pensé que tantas personas leerían lo que escribo. Este año traerá importantes novedades en el blog. Ahora, la especialidad de la casa un regalo que quiero compartir con todos aquellos que todavía quieran hacer este extraño camino.
Todos somos hombres y mujeres de ninguna parte cuando descuidamos los que son nuestros proyectos, cuando nos negamos a ver, escuchar y sobre todo a valorar todo cuanto tenemos por vivir. La vida es un bello regalo. Un regalo que hemos tenido siempre al alcance y sin embargo dejamos que se nos vaya ocupados de tantos asuntos que no valen la pena.
U na persona me ha contado más de un vez que le da un poco de pudor contar que es feliz. Compartir lo bien que le van las cosas porque dice que las personas que la rodean... parece que se enojan cuando uno está bien. Me ha dado no poco que pensar esta forma de ver el asunto. Cuando viví los lejanos años de la tristeza, nunca me planteé el influir con mi estado anímico a los otros; parecido me pasa ahora que sé a ciencia cierta que mi paz no contagia a aquellos que quieren vivir en guerra. Entonces pienso, y así se lo he manifestado a esta persona que cree que su felicidad afecta a quienes le rodean, que poco importa lo que se quiera compartir cuando no existe por parte de las personas voluntad de recibir. He sido testigo de cómo la profunda depresión de una persona es incapaz de remover en el más mínimo aspecto la necedad de quienes se obligan a ser felices porque creen que es de buena educación no andar ventilando lo que uno siente. Es decir que socialmente nos hemos a...
Comentarios
Publicar un comentario