Ir al contenido principal

Educar el oído (I)

En época de tantos estímulos audiovisuales que placer es el silencio o la discreta compañía de música suave. Recuerdan cuando era muy bien visto sentarse, encender un cigarrillo o beber un poco de algo y disfrutar de los instrumentos. Me gustan mucho las canciones que dicen cosas pues son alimento para los pensamientos; pero la música, las notas, los sonidos de los instrumentos, son un apacible sendero hacía mi espíritu.

Me gusta mucho escuchar guitarras acústicas, pianos y vientos pero sobre todo violines. Me emocionan y me trasportan a sitios en los que creo nunca haber estado y sin embargo los añoro tanto. Procuraré no dar nombres de obras o interpretes porque mi intención no es demostrar nada que no sea el amor a los momentos en que estamos solos.

Creo que todos debiésemos darnos el tiempo de sentarnos a escuchar música sinfónica, de detenernos un momento para concertar una cita con nosotros mismos; oír el sonido de nuestros pensamientos, abrir las ventanas hacía los postergados sentimientos que guardamos cotidianamente ; emocionarnos tal vez reconociendo aquellas melodías que nos dicen algo.

Puede ser que las nuevas generaciones comprendan mejor esta reflexión si los convoco a pensar en las bandas de sonido de sus películas favoritas. Oír la música de Amelie por ejemplo, la de La Vida Bella, las composiciones de Ennio Morricone o de John Williams y sin embargo permitanme atreverme a sugerir que escuchen un poco de compositores y orquestas que se han quedado en el tiempo.

Es buena compañía para estos momentos de música y encuentros con uno mismo la de un libro; cualquiera que sea. Si la música que escuchamos nos da paz, concentra y hace más lucido nuestro entendimiento, no viene mal leer...pero esto es ya un exceso de placeres culpables. Por ahora, tan solo me basta con que se planteen la idea de darse el tiempo de parar algunos minutos para escuchar la música que sin letras dice tanto como cada uno esté dispuesto a escuchar.   

Bueno; un link para aquellos que quieran hacer la prueba: http://www.youtube.com/results?search_query=musica%20sinfonica&sm=12 (que lo disfruten)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

La vida es una loca de remate

    J usto en la parte de atrás de las casas de la villa a la que habíamos llegado a vivir había un enorme peladero que, antes de ser adecuado para que los hombres de la villa pudiesen jugar fútbol, servía para que cada cierto tiempo se instalaran las carpas de los gitanos y uno que otro circo pobre.     De un circo que se instaló cierta vez trata esto que recuerdo; de su pobre espectáculo, de la gente que conocí allí y del miserable destino de los animales que eran parte del entretenimiento.     A pesar de que las entradas no eran caras, algunos de los niños y niñas no contábamos con las monedas para poder financiarla por lo que nos ofrecimos para ayudar o para llevarles agua desde nuestras casas con la finalidad de conseguir entradas de cortesía que era como le llamaba rimbombantemente el dueño del circo a dejarnos entrar por un acceso reservado a los integrantes del circo (no se imagine para nada una entrada bonita; había que levantar una c...

Mercedes Sosa interpreta Atahualpa Yupanqui

  ¡ Vaya combinación...! Las sublimes letras de Atahualpa Yupanqui y la voz, en su mejor momento, de Mercedes Sosa, que interpreta como nadie a su compatriota. Una caudal de voz dulcemente contenido con la finalidad de cantarnos una de las poesías más profundas a la vez que sencillas que el continente americano alguna vez conoció. Doce intimas composiciones que en la voz de Mercedes Sosa se tornan en una dulzura que conmueve a la vez que ínsita a las reflexiones menos esperadas. También hay espacio para las voces de los escasamente escuchados; el folclor que trasciende esas tierras que le vieron nacer. Chacareras, zambas y milongas que conmueven enlazadas a las canciones que tanto dicen en cuanto a palabras e instrumentos. Si de citar algunas de las memorables interpretaciones se trata, soy amigo de destacar Piedra y camino, Guitarra dímelo tú, Los hermanos y Duerme negrito, aunque es importante decir que escuchar el disco completo es un acto de abrazo a si mismos; un abrazo que ab...