Ir al contenido principal

No pocas veces se nos va la vida



No logro entender cómo es que algunas personas deciden no vivir su vida. Cómo es que siguen permitiéndose perder el poco tiempo que tenemos para estar con las personas que consideramos importantes. Suelen pasar horas, días y hasta años. Años preocupados de aquello que no les da ni un poco de tranquilidad, se cansan sin comprender con qué objeto hacen todo y dificultan cada vez más su entender el sentido de la vida.

Los sueños, las tareas realmente dignas de realizar, los viajes si se necesitan, la urgencia de demostrar cuánto nos importan las personas que nos importa son ahora.

En estos aspectos nunca tendremos la certeza de un mañana. Conozco tanta gente que dice que estudiará lo que le gusta, tomará vacaciones, irá a visitar a un ser querido, conversará un día de estos con alguien con quien hace mucho tiene que conversar...y mientras tanto viven solo para el trabajo, haciendo tantas cosas que en verdad no quieren hacer, pero hacen.

La mayoría se estremece cuando lee el libro indicado, cuando ve una buena película o lo que es más importante, cuando conoce la historia de alguien que en realidad nunca vivió y que cuando se entera que ya no vivirá comprende realmente cómo eran las cosas verdaderamente importantes. Descubren todo aquello que hicimos cotidianamente que nos aportó tan poco...ven el orgullo, el egoísmo, el inútil miedo a perder cosas y entonces sufren porque ahora les queda menos tiempo para lo que es realmente importante.

















Comentarios

Entradas populares de este blog

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

La vida es una loca de remate

    J usto en la parte de atrás de las casas de la villa a la que habíamos llegado a vivir había un enorme peladero que, antes de ser adecuado para que los hombres de la villa pudiesen jugar fútbol, servía para que cada cierto tiempo se instalaran las carpas de los gitanos y uno que otro circo pobre.     De un circo que se instaló cierta vez trata esto que recuerdo; de su pobre espectáculo, de la gente que conocí allí y del miserable destino de los animales que eran parte del entretenimiento.     A pesar de que las entradas no eran caras, algunos de los niños y niñas no contábamos con las monedas para poder financiarla por lo que nos ofrecimos para ayudar o para llevarles agua desde nuestras casas con la finalidad de conseguir entradas de cortesía que era como le llamaba rimbombantemente el dueño del circo a dejarnos entrar por un acceso reservado a los integrantes del circo (no se imagine para nada una entrada bonita; había que levantar una c...

Mercedes Sosa interpreta Atahualpa Yupanqui

  ¡ Vaya combinación...! Las sublimes letras de Atahualpa Yupanqui y la voz, en su mejor momento, de Mercedes Sosa, que interpreta como nadie a su compatriota. Una caudal de voz dulcemente contenido con la finalidad de cantarnos una de las poesías más profundas a la vez que sencillas que el continente americano alguna vez conoció. Doce intimas composiciones que en la voz de Mercedes Sosa se tornan en una dulzura que conmueve a la vez que ínsita a las reflexiones menos esperadas. También hay espacio para las voces de los escasamente escuchados; el folclor que trasciende esas tierras que le vieron nacer. Chacareras, zambas y milongas que conmueven enlazadas a las canciones que tanto dicen en cuanto a palabras e instrumentos. Si de citar algunas de las memorables interpretaciones se trata, soy amigo de destacar Piedra y camino, Guitarra dímelo tú, Los hermanos y Duerme negrito, aunque es importante decir que escuchar el disco completo es un acto de abrazo a si mismos; un abrazo que ab...