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Un abrazo

Hay quienes teniendo mucho no saben encontrar un minuto de tranquilidad y quienes teniendo muy poco miran serenos el caudal de personas que vienen y van buscando algo que perdieron. Buscan en los centros comerciales, en exóticos destinos y a veces también buscan donde otros les han dicho que deben buscar.

Conozco a algunas personas que ya no buscan. Que agradecen todo lo que le ofrecen y que no pueden estar tranquilos si no comparten cualquier cosita; por sencilla que sea: una taza de té por ejemplo, un vaso de vino barato...esas personas no esperan nada de lo por venir porque saben que lo tienen todo.

Puede ser que en secreto, tengan ganas de ver a alguien que no ven hace tiempo...un viejo amor, un hermana, un padre al cual todavía tienen pendiente decirle que ya no hay rencor; que la rabia como las penas se diluyen un poco con el paso del tiempo.

A veces las personas no se acuerdan lo importante que es estar juntos y con argumentos y gestos descompuestos dicen no comprender la hipocresía de los que parecen estar muy contentos. Los que esperan la llegada de cierta hora final para celebrar el paso de una jornada a otra jornada con la ilusión tan necesaria de poder empezar todo de nuevo.

A todos ellos y ellas quisiera darles un abrazo...pero como no siempre puedo estar cerca; me alegraré de pensar de que siempre hay alguien que los querrá abrazar.


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