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Vértigo (1958)

No fue muy bien recibida esta obra maestra del siempre interesante director Alfred Hitchcock al momento de su estreno, al parecer era muy intrincada para el es pectador medio de fines de los años cincuenta, pero el tiempo se hizo cargo de hacerle justicia y hoy en día se le considera una de las mejores películas de realizador que no tiene igual en su estilo de proyectarnos sus historias.

James Stewart (una vez más; sin duda un actor que sabía como dar con el cariz de distintos personajes) es un detective que trabajaba para la policía de San francisco y debido a un incidente provocado por su horror a las alturas, decide retirarse y trabajar de manera particular poniendo una agencia a la cual asiste un día un viejo conocido que le pide que vigile a su esposa (una gélida e inquietante Kim Novak)

El aceptar tan acometido no es sino solo el comienzo de una delirante historia donde se mezclan, como solo el maestro del terror psicológico podía hacerlo, las obsesiones y las más bajas acciones de los seres humanos. El amor desequilibrado y el deseo sexual son elementos que en aquellos años solo podían ser tratados superficialmente y sin embargo son el eje central de esta película.

Actuaciones acordes con la dramática historia de una posible posesión, a la obsesión por un amor perdido. Uso de técnicas y música acorde con la delirante trama, y juegos de cámara que al día de hoy son validos como lenguaje cinematográfico. Sin duda una película atesorable en muchos aspectos.

    



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