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Caminar

Lo único que me pondría inevitablemente triste seria no poder caminar.


Decía el poeta Antonio Machado que había andado muchos caminos y advertía a los caminantes que no hay caminos; que se hace camino al andar y pregonaba mi abuelo que amaba sus zapatos por que eran el único trasporte que le llevaban a cualquier parte sin pedir nada a cambio.

Caminar para pensar, para acercarse a un destino o para alejarse del ayer que ya no aporta al hoy ni un sentido. 

Caminar con el peso de lo que se necesita en una mochila o peor que eso...caminar con el peso en nuestro cuerpo de todo aquello que ya no se necesita.

Buscar los senderos que otros han caminado o inaugurar senderos nuevos; beber agua de una botella y descansar a la sombra de un árbol o disminuir el paso en medio de la congestión solo para contrariar el frenético apuro de los que creen no tener tiempo. Sentarse después de mucho caminar; escuchar a alguien después de solo haberse escuchado así mismo. Caminar sirve para ordenar las ideas y nada hay mejor que compartir las ideas que han madurado tras el silencio.

Existen calzado diseñado para caminar; dicen que son muy cómodos y blandos; sin embargo para caminar solo hacen falta pies. Caminar es un acto innegablemente común a cualquier persona no importando su poder adquisitivo; un acto que poco se valora cuando es parte de lo cotidiano. Caminar es un acto de libertad, una promesa de lugares nuevos si tan solo se descubre el maravilloso combustible que constituyen las ganas y la paciencia.

Se puede caminar solo y se puede caminar acompañado; lo primero para buscarse y lo segundo para encontrar. Cuando dos personas se conocen no necesitan palabras para acompañarse cuando caminan. Hay quienes caminan transportados por el oleaje incesante de voces que demandan lo que consideran justo y sin embargo no hay justicia más difícil de encontrar que la que nos mide a nosotros mismos; por eso antes de marchar junto a otros debemos al menos haber caminado una vez solos.

Quien camina solo encontrará mucho más que la más difícil justicia. Encontrará equilibrio, salidas cuando todo parece oscuro, valentía cuando arrecía el miedo, paciencia para vivir entre aquellos que no se le parecen y otras cosas que el que deje de leer y salga caminar seguro descubrirá.  


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