Ir al contenido principal

Merceo

En realidad no recuerdo como se llama de verdad; alguna vez me lo dijo, pero no lo recuerdo. Pero dice que lo conocen como Merceo, le gusta contar que él canta rancheras, que enamora a las mujeres cuando quiere y donde quiere. Conoce y dice que lo conocen todas las gentes. Que creció en el pueblo pero ha estado en todas parte, ha realizado todos los trabajos y es dueño de unos zapatos rotos, una bicicleta roja y un sombrero que le quedo de cuando eran mejores los tiempos.

Me gusta porque nunca está triste, porque como perdió los dientes ríe con la cara, guiña pícaro un ojo cuando insinúa cosas que no se deben decir en voz alta y habla con todo aquel que pase por su paradero le miren o no le miren. Manda para la casa a los que andan muy tarde en la calle, cree que no hay como el hogar, pero se lo pasa en la calle. La muerte lo ha andado buscando pero no sabe dar con su dirección, y es que él se mueve para que la condenada no lo pille...todavía hay que tomar y comer alguna cosilla con los miles de amigos que recuerda o que tal vez imagina.

No conozco a nadie tan feliz; por eso siempre que puedo, me siento a su lado, conversamos de sus hijas, sus nietos y de las personas que se olvidaron que él está siempre sentado allí. Nunca ha dicho algo malo de alguien porque al parecer no sabe hacerlo. Hace rato que pudo irse, pero él eligió quedarse en ese paradero diciendo cosas para que creyeran que estaba loco cuando era por lejos el más claro en aquello de que se es feliz haciendo felices a los demás.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

Mercedes Sosa interpreta Atahualpa Yupanqui

  ¡ Vaya combinación...! Las sublimes letras de Atahualpa Yupanqui y la voz, en su mejor momento, de Mercedes Sosa, que interpreta como nadie a su compatriota. Una caudal de voz dulcemente contenido con la finalidad de cantarnos una de las poesías más profundas a la vez que sencillas que el continente americano alguna vez conoció. Doce intimas composiciones que en la voz de Mercedes Sosa se tornan en una dulzura que conmueve a la vez que ínsita a las reflexiones menos esperadas. También hay espacio para las voces de los escasamente escuchados; el folclor que trasciende esas tierras que le vieron nacer. Chacareras, zambas y milongas que conmueven enlazadas a las canciones que tanto dicen en cuanto a palabras e instrumentos. Si de citar algunas de las memorables interpretaciones se trata, soy amigo de destacar Piedra y camino, Guitarra dímelo tú, Los hermanos y Duerme negrito, aunque es importante decir que escuchar el disco completo es un acto de abrazo a si mismos; un abrazo que ab...

Frases XXVIII (Umberto Eco)

 " Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Entonces eran rápidamente silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles". "El saber no es como la moneda, que se mantiene físicamente intacta incluso a través de los intercambios más infames; se parece más bien a un traje de gran hermosura, que el uso y la ostentación van desgastando". "No son las noticias las que hacen el periódico sino el periódico el que hace las noticias". "Los perdedores, como los autodidactas, tienen siempre conocimientos más vastos que los ganadores. Si quieres ganar tienes que saber una cosa sola y no perder tiempo en saberlas todas; el placer de la erudición está reservado a los perdedores. Cuanto más sabe uno, es que peor le han ido las cosas". "El diablo no es el príncipe de la materia, el diab...