Ir al contenido principal

Peter Pan y Wendy

Debo reconocer que mi demora en leer este breve y entretenido libro se debió principalmente a un serio prejuicio nacido de la natural relación que en mi subconsciente se establece entre el muy poco soportable personaje principal de esta obra y la hostigosa factoría Disney. (Es increíble la cantidad de obras literarias arruinadas por Disney)

Me gustó harto la película Descubriendo Nunca Jamás (Marc foster; 2004) donde se contaba la génesis de los libros sobre este mundo donde los niños nunca crecen. Desde entonces quería leer el libro pero lo fui postergando en beneficio de otras lecturas que me parecían más urgentes.

El año recién pasado descargue en mi tablet la versión ebook con que ilustro este comentario. Debo confesar que en cuanto lo empece a leer, no pude si no terminarlo de una vez; es en general de aquellos libros que se atesoran por muchos años. Se puede encontrar en él muchísimo más de lo que se puede encontrar en la mejor de sus adaptaciones cinematográficas. (Para algunos Peter Pan/1953, la clásica de dibujos animados, para otros, entre los que me cuento, la de 2003 dirigida por P.J Hogan)

Un mundo a ratos muy conocido y a ratos sorprendente; adultos que crecieron demasiado pronto y niños que maduran mucho antes de crecer, un hada caprichosamente celosa, un pirata aterrado por una terrible experiencia y la necesidad de permanecer en compañía de alguien especial cuando los sueños se acaban y la vida adulta comienza. Leer Peter Pan y Wendy es como abrir un cofre donde estaban guardadas muchas de las cosas que alguna vez consideramos fascinantes, un saludable ejercicio para los serios recalcitrantes...una delicia para las tardes de verano.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Felicidad o tristeza

U na persona me ha contado más de un vez que le da un poco de pudor contar que es feliz. Compartir lo bien que le van las cosas porque dice que las personas que la rodean... parece que se enojan cuando uno está bien.   Me ha dado no poco que pensar esta forma de ver el asunto. Cuando viví los lejanos años de la tristeza, nunca me planteé el influir con mi estado anímico a los otros; parecido me pasa ahora que sé a ciencia cierta que mi paz no contagia a aquellos que quieren vivir en guerra. Entonces pienso, y así se lo he manifestado a esta persona que cree que su felicidad afecta a quienes le rodean, que poco importa lo que se quiera compartir cuando no existe por parte de las personas voluntad de recibir. He sido testigo de cómo la profunda depresión de una persona es incapaz de remover en el más mínimo aspecto la necedad de quienes se obligan a ser felices porque creen que es de buena educación no andar ventilando lo que uno siente. Es decir que socialmente nos hemos a...

Perros ovejeros y coyotes

D e un tiempo a esta parte cada vez que hay elecciones me siento un tanto aislado. De ninguna forma soy de aquellos que pregonan que no les interesa la política, ni pretendo dármelas de elegido que disfruta el jactarse de que no existe nadie ni nada que lo identifique. Al contrario, me complica de sobre manera y hasta me preocupa no ser ya capaz de ver alguna diferencia entre los políticos. Ellos se supone que piensan distinto pero al momento de gobernar se parecen demasiado. Discuten de vez en cuando acaloradamente en el Congreso, se insultan y a veces hasta pierden su supuesta compostura y hasta se dan de golpes...pero cuando no los estamos viendo, cuando comparan las ganancias de sus repentinamente pujantes negocios, a la hora del café, en el almuerzo e incluso minutos antes de entrar o salir del trabajo es muy poco lo que los separa. Recordé aquella serie de dibujos animados que nosotros veíamos en Latinoamérica en los años ochenta que se llama ...

La escritura

M e gustaba mucho dibujar así que no deja de ser extraño que, en la clase de arte en el liceo, estuviese poco atento a las instrucciones del profesor. Pero aquella mañana estaba muy poco atento. El profesor lo notó, al acercarse a mi mesa se dio cuenta que en vez de estar dibujando yo estaba escribiendo en una hoja. Una vez que él hubo terminado de dar las explicaciones con respecto al trabajo que debía yo de estar haciendo, me pidió la hoja que había estado escribiendo para poderla de leer. Tras terminar la lectura me miró comprensivamente, me invitó a retomar el dibujo y terminada la clase se mostró muy interesado por lo que había leído. Le conté que quería escribir un libro y que aquello que él había leído era una parte importante de la idea principal. Le pedí disculpas y él, tremendamente comprensivo, me dijo que no había problema. Me pidió que cuando terminara el libro me acordará de guardarle una copia. Días después me regalo una croquera para que yo no tuviese que andar escribie...