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Un regalo para compartir 10

He escrito muchas entradas, las han leído muchas más personas de las que imaginaba; me he atrevido a compartir no solo desvarios, sino que también comentarios que no buscan más que dejar por escrito mis fascinaciones. Había pensado dejar de escribir este blog hoy que se cumplen diez años desde la primera vez que quise compartir el regalo que es la posibilidad de sentir, reflexionar y amar en conjunto con otras personas. Me alegra que sean casi sesenta mil las veces que estas reflexiones han sido leídas; sé que en estos tiempos esta es una cantidad muy baja en comparación a los contactos, los me gusta o la popularidad de la que pueden presumir otros en sus redes sociales; pero insisto en que me alegra haber podido compartir con cada uno de las personas que han leído al menos uno de mis escritos.

En estos diez años he confirmado la mayoría de mis certezas, he conocido más gente buena que gente mala, he amado cada día más y necesitado cada vez menos. Conocí a Ana, a Gabriel, a Mauricio y Andrea; reencontré a Beatriz y agradecí las palabras de apoyo de Sebastían. Me intrigaron aquellos miles de lectores en países que ni siquiera imaginé. Disfruté los comentarios durante los primeros años y me mantuve atento...los años pasaron y las entradas leídas aumentaron; aunque las personas gozan de poco tiempo para interesarse en los otros, demasiadas personas se han interesado en mis reflexiones de irreflexivo cada semana, a todos ellos...no creo que alcance; pero mil gracias.

Voy a seguir escribiendo un poco más, la verdad no sé cuánto, pero les aviso. La vida sigue siendo lo mejor que me ha pasado, es lo mejor que tengo para compartir. Ser feliz sigue siendo la suma de momentos en que no esperamos sino que dimos, no soñamos sino que hicimos; cuando dijimos en vez de callar, cuando abrazamos en vez de aislar. Mucho de esto me ha pasado en el último tiempo y estoy seguro que ha ustedes también les pasa o puede pasarles. Presten atención a los detalles; no carguen con aquello que no es necesario, deleguen responsabilidades e intenten confiar aún así mil veces les defrauden; actúen con honradez todas las veces que les sea posible e intenten realizar al menos uno de sus anhelos.

Lean sobre aquello que les interese y traten de leer sobre aquello que a los otros les interese, vean películas malas para estar preparados para el momento en que verán las buenas, escuchen música, asistan a las ferias, las muestras y los museos pero no olviden que en la calle todavía existen muchas formas y colores por comprender. Intenten caminar, pensar y dormir en la medida de lo posible, demuestrenle  a las personas que para ustedes son importantes lo importante que son. No se obliguen a estar alegres ni a compartir; las cosas y los momentos verdaderos fluyen...a veces duelen, pero siempre tienen un final feliz.

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